3 de diciembre 2009 - 00:00

Emotivo reencuentro en el bar El Chino

«El último aplauso» registra el regreso de viejos cantantes del bar El Chino: Inés La Calandria Arce, Cristina de los Ángeles, Walter Barberis, Pucho Acosta, Julio César Fernán y el guitarrista Abel Frías.
«El último aplauso» registra el regreso de viejos cantantes del bar El Chino: Inés La Calandria Arce, Cristina de los Ángeles, Walter Barberis, Pucho Acosta, Julio César Fernán y el guitarrista Abel Frías.
«El último aplauso» (Argentina-Alemania-Japón, 200, habl. en español) Guión y dir.: Germán Kral. Documental.

Como la peña de Valderrama, en los suburbios de Salta, que motivó una antológica zamba del Cuchi Leguizamón y Manuel J. Castilla, el bar El Chino de Pompeya ha motivado ya un par de documentales: «Bar El Chino», de Daniel Burak, 2003, donde se veía el dolor por la muerte del dueño, espejado en el dolor por la emigración de los más jóvenes, y el que ahora vemos, «El último aplauso», donde también se registra el antes y el después de aquella muerte, pero también se ve el ahora del regreso triunfal, o poco menos, de quienes han vivido para el canto, aunque rara vez pudieron vivir del canto. En este caso, se da además el encuentro con los más jóvenes.

Para el autor, Germán Kral, es también el encuentro con su público argentino. Él se fue joven, estudió en Munich, y allá lejos recién descubrió el tango, junto con la nostalgia. Hizo varios trabajos, de los que acá, en ciclos y festivales, sólo se ha visto «Imágenes de la ausencia», y en 2004 recibió la bendición de Wim Wenders, que le encargó un derivado del «Buena Vista Social Club» llamado «Música cubana». Entretanto, fue juntando el material de esta película: el Chino Jorge García en el 99, todavía sano y exultante, una noche de gloria en el bar, agosto del 2001, sin que nadie supiera todavía que ésa era una de las últimas noches de gloria, la visita a casa de cada uno de los artistas, muy reveladora del ser nacional en lo que tiene de generoso y también de gracioso, y un reencuentro en noviembre del 2003, con los artistas bajoneados por la pérdida. Pero faltaba lo mejor. Y lo mejor fue armado y filmado en el 2006: la reunión de esos viejos valores, entre sí y con los muchachos de la Típica Imperial y su cantante Omar Garré. Ese volver a vivir, a empezar, ahora con micrófono y orquesta, y guirnaldas de luces, en el lugar de los éxitos. Pero no un triunfo estilo película americana. Un triunfo criollo, nomás.

El film cierra con un «qué es de ellos ahora», que sintetiza muy bien las alegrías, las penas, la fuerza de los vínculos y de los desgarros, y la entera lección de vida que ofrecen estos artistas a lo largo de la película. Cristina de los Ángeles (con un repertorio que abarca 40 años, desde «Mama, yo quiero un novio» hasta «Qué buena fe»), la notable Inés Arce, alias La Calandria (obrera textil, ama de casa, 60 años de matrimonio, recién en la madurez comenzó a cantar en público), el Tano Walter Barberis, de precisas definiciones, dignas de registro (como ya se advertía en el film anterior), Pucho Acosta, que se luce en la milonga humorística «Entre curdas», el guitarrista Abel Frías, y el benjamín del grupo, Julio César Fernán, excelente voz y amante hijo, tanto que, bien tanguero, recién a los 60 se fue a vivir con la noviecita de los primeros años de la secundaria. Más de un lector los habrá escuchando en las grandes noches de aquel bar, o habrá visto a uno de ellos cantando a la gorra por calle Florida. Ahora puede realmente conocerlos, y emocionarse a gusto. Vale la pena.

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