19 de noviembre 2010 - 00:00

¿Empieza diálogo social?

Con las encuestas a favor, el mayor problema del oficialismo para llegar a las elecciones presidenciales del año próximo y ganarlas es por ahora la inflación. La estrategia para afrontarla empezó a despuntar ayer con el acuerdo «de promoción del diálogo social» en la industria del petróleo y gas.

Visto en el papel, el convenio no fija pauta de aumento salarial para el año próximo ni tampoco en qué nivel debe sostenerse la actividad. Menos aún se menciona si habrá una recuperación del precio del gas en boca de pozo. Ni en qué momento la resolución de Guillermo Moreno congelando el precio de los combustibles al público dejará de estar vigente -aunque sea en los hechos- para que las empresas que extraen crudo puedan subir el valor del producto en el mercado interno.

Lo que se firmó es en realidad sólo un marco para resolver los conflictos -sin medidas extremas- que puedan presentarse entre las petroleras y los gobiernos de Nación y provincias, y entre esas empresas y los gremios. Detrás parece estar todo lo otro: en primer lugar un incremento salarial acotado para el año próximo y probablemente con una cláusula gatillo en caso de que los precios del petróleo y el gas tengan una recuperación.

El objetivo es contener a su vez la presión empresarial de que los costos, sobre todo los salariales, suben en dólares, mientras los precios para el mercado local varían poco, sobre todo para el gas, aunque por la parte de la producción de petróleo y gas que aumenta en cada yacimiento con relación a 2008 las empresas perciben una compensación del Gobierno.

De ahí también surge otro tema: la liquidación de las regalías a las provincias productoras porque las petroleras tienden a pagar ese gravamen según el precio al que facturan el producto, no al que terminan obteniendo mediante certificados de descuento en las retenciones a la exportación.

El esquema de contención que sellaron todas las partes, con la presencia de todas las petroleras que operan en el país, les garantiza a éstas cierto paraguas frente a las huelgas prolongadas, que tienen un alto costo por los días en que no se produce ni se vende. Probablemente también una leve recuperación de precios, aún sin fecha, a cambio de un aumento de la oferta, porque si ésta es insuficiente en el país es sobre todo en petróleo y gas. A mecanismos similares se buscaría llegar en otras actividades. Es apenas un cambio de matices por ahora. Si se consolida, puede ser un giro.

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