6 de enero 2017 - 00:00

Empleados admiten que se vendía droga en fiesta electrónica

 Dos empleados del boliche "Punta Stage", de la localidad santafesina de Arroyo Seco, donde en fin de año se realizó una fiesta electrónica en la que dos jóvenes, una chica de 20 años y un muchacho de 34, consumieron éxtasis y luego murieron, denunciaron que se "vendía droga adentro y afuera del local" y que la Municipalidad "sabía todo" porque "los inspectores cobran diezmos".

La denuncia la realizaron Silvia y Alejandro, dos empleados del boliche que la noche en la que se realizó la fiesta "Sasha New Year's Eve" trabajaron en la zona de los baños y en la playa de estacionamiento, respectivamente.

En declaraciones a los medios locales ambos coincidieron en sostener que en el local "era frecuente la venta de drogas".

Tras la muerte de Giuliana Maldován, rosarina de 20 años, y Lucas Liveratore, de la ciudad bonaerense de San Nicolás, de 34, los empleados dijeron públicamente lo que vieron durante la noche del pasado 31 de diciembre y la madrugada del 1° de enero.

Alejandro aseguró que en la fiesta electrónica "se veía gente drogada, mal. Yo tuve que salvar a una piba de Rosario llamando a los padres porque la vi que estaba muy pálida, temblequeando. Ahora no sé más nada de esa chica, no sé cómo estará. Espero que esté bien".

En este marco, precisó que "era muy común la droga; los estupefacientes se vendían tanto en el interior como en los alrededores del boliche" y aseguró que la comuna no era ajena a lo que sucedía dentro del local. "La Municipalidad de Arroyo Seco sabe todo. Iban inspectores de la Municipalidad a cobrar el diezmo", denunció el empleado.

A su vez, Silvia coincidió en este relato al sostener que "la droga se vendía dentro del boliche" y contó que vio "a una mujer que se le cayó la cartera en el baño, y andaba en cuatro patas levantando las pastillitas".

"Vendían agua con pastillitas de éxtasis pegadas abajo de la botella", dijo y añadió que "había órdenes de cortar el agua en los baños a eso de las 3 de la madrugada para vender las botellitas de agua mineral", un recurso de venta que ya fue denunciada en otras fiestas electrónicas.

En tanto, el padre de la joven rosarina que murió reclamó ayer justicia y pidió que "los responsables de la fiesta y quienes debían controlarla no se hagan los distraídos y paguen".

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