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Empleo flexible, receta útil que reactivó Alemania
La dolorosa renovación del sistema de bienestar y del rígido mercado laboral iniciada por el excanciller Gerhard Schröder provocó divisiones en su Partido Socialdemócrata (SPD) y protestas en todo el país.
Esa es prácticamente la misma historia que viven ahora los países que están en el epicentro de la crisis de deuda de la eurozona, que intentan impulsar la flexibilización del mercado de trabajo liberalizando las leyes de despido y de contratación a la vez que toman medidas impopulares de austeridad para sanear las cuentas públicas.
A la misma hora que los trabajadores en España tomaban ayer las calles con un huelga general, la Agencia Federal de Empleo comunicaba que Alemania registró en marzo una tasa de desocupación del 7,2%, la menor en ese mes en los últimos 20 años.
La llamada «Agenda 2010» de Schröder, la mayor reforma social en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, también requirió un período de moderación salarial y una reestructuración empresarial de largo alcance, ambos elementos clave para relanzar la competitividad global del país.
«Las reformas fueron muy importantes», dice el economista del banco ING Carsten Brzeski. «La gente comprendió que algo tenía que cambiar», agrega antes de matizar que la posición de partida de la economía alemana entonces no era tan peligrosa como la de algunos países de la eurozona.
Sin embargo, hace una década se hacían comparaciones con el ascenso al poder de Adolf Hitler en los años 30 para describir las enormes filas de desempleados que había en Alemania.
Todo cambió. En los últimos 30 meses, el desempleo en el país sólo subió una vez.
Mientras el desempleo juvenil (menores de 25 años) en España se acerca al 50%, el de Alemania es de apenas un 6,3%. Las previsiones para 2012 aún son más optimistas. De hecho, el problema de Alemania es que necesita mano de obra cualificada, por lo que el miércoles decidió facilitar la entrada de trabajadores extranjeros.
No fue Schröder sino la actual canciller, Angela Merkel, su sustituta en 2005, quien más rédito sacó a las reformas que el socialdemócrata emprendió en 2003. La sólida economía alemana ha permitido a la cristianodemócrata Merkel reducir la deuda pública y el déficit fiscal.
Aunque las reformas están en la base del actual éxito económico, no han resultado en la creación de un mercado laboral al estilo anglosajón.
Una clave de la reforma fue forzar a la gente desempleada a buscar empleo, liberalizando el trabajo a tiempo parcial y apuntalando el segmento de salarios bajos.
Los datos de la Unión Europea muestran que los salarios ajustados a la productividad en Alemania crecieron sólo un 5% desde 2000. En otros países europeos, han aumentado de un 25% a un 35%.
Comparado con otros países europeos, también se ha reducido el poder de los sindicatos, obligados por las reformas y la rápida globalización a tener un enfoque más eficiente, aceptando acuerdos salariales más flexibles en las compañías en lugar de convenios a nivel de industria o nacional.
Agencia DPA

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