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Empresas eligen plazos fijos y estiran pagos
• Se negocia con proveedores hasta 45 días.
• Para compañías, manejo del efectivo resulta clave en nuevo escenario
En los últimos treinta días, y en especial en las últimas dos semanas, comenzó a notarse este cambio. El aumento de los plazos fijos, que llegó a los $ 4.220 millones, provino casi en un 65% del segmento mayorista, según las cifras divulgadas por el Banco Central.
Claro que la contracara de este incremento de depósitos es un alargamiento en los plazos de pago a los proveedores. Estirar los tiempos de pago es, en este contexto, sinónimo de rentabilidad. «Antes cobraba a los 30 días. Ahora a los 30 días te llaman y te dan un cheque para cobrar dentro de un mes o de 45 días. No podés hacer nada», explicó un gran proveedor de un supermercado.
En el microcentro ya comienza a notarse una mayor cantidad de cheques que se presentan a descontar en las ventanillas de los bancos. Casi todos provienen de empresas de primera línea, que hace tiempo que no circulaban.
Algo parecido sucede con los proveedores de los gobiernos provinciales. Ante el aumento de las tasas, la mayoría de los distritos opta por estirar los plazos de pago para aprovechar la ganancia financiera. Incluso, algunos distritos espaciaron las colocaciones regulares de letras de tesorería en el mercado o no estuvieron dispuestos a convalidar tasas tan elevadas. Esto les generó la necesidad de salir a pagar los vencimientos en efectivo, restando disponibilidad para hacer frente a otros pagos.
Las empresas también buscan aprovechar que los bancos están dispuestos a pagar una tasa significativamente más alta por depósitos grandes luego del estancamiento sufrido en los últimos meses. A mediados de año, una compañía recibía el 12%, mientras que a un ahorrista común le daban el 10,5%. Ahora, a la empresa le pagan por encima del 22% anual en pesos, mientras que al público la tasa trepó al 16% o con un poco de suerte al 17%.
Se trata de rendimientos que se vuelven mucho más atractivos, en especial para aquellas compañías que no tienen posibilidad de pasarse a dólares o que directamente precisan los pesos para pagarles a empleados y proveedores, es decir mantener el giro del negocio. Pero mientras que a los empleados les deben cumplir puntualmen-te, el estiramiento de los plazos de pagos a los proveedores se vuelve mucho más atractivo.
Además, tasas por encima del 20% anual les ganan claramente a casi todos los escenarios de devaluación, no sólo los que plantea el Gobierno sino los que plantean los economistas y consultoras privadas.
Las tasas dejaron de subir en los últimos diez días, pero podrían recalentarse en diciembre, tal como sucede estacionalmente. Por lo tanto, en el mejor de los casos los rendimientos podrían caer recién a partir de enero, siempre y cuando se tranquilice el mercado cambiario.


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