20 de enero 2012 - 00:00

“En la vida de una pareja puede pasar cualquier cosa”

Georgina Barbarossa por dos: además de «Vidas privadas» de Coward, regresa a la televisión con la tira «Dulce amor».
Georgina Barbarossa por dos: además de «Vidas privadas» de Coward, regresa a la televisión con la tira «Dulce amor».
Georgina Barbarossa regresa a la ficción por partida doble. Acaba de estrenar, en el Teatro Picadilly, «Vidas privadas» de Nöel Coward, con dirección de José María Muscari y un elenco integrado por Miguel Angel Rodríguez, María Fernanda Callejón y Christian Sancho, y en televisión dará vida a «una mina medio de conventillo que viste horrible y anda con el pelo revuelto». Se trata de «Dulce amor», la nueva tira de Telefé que saldrá al aire a partir del 23 de enero, a las 22.30. Allí la actriz hará de madre de Sebastián Estevanez (una de las figuras principales junto a Carina Zampini, Juan Darthes y Laura Novoa). Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Hay un revival de Nöel Coward? En Multiteatro ya se está exhibiendo «Mix», una versión aggiornada de «Fallen angels».

Georgina Barbarrosa: Así es, y para nosotros es una gran responsabilidad hacer esta obra porque el año pasado fue un gran éxito en Londres y ahora en Broadway con Kim Cattrall (la Samantha de «Sex and the City»). Es una obra de 1930 y cuando te metés en Internet ves que la hicieron figuras tan importantes como Laurence Olivier. Por su tono de comedia elegante no conviene aggiornarla, pero sí condensarla un poco. Hoy sólo te bancás tres horas de espectáculo en una comedia musical. La puesta de Muscari es fantástica dura aproximadamente hora y media -calculando las risas- y es atemporal. Lo que él hizo fue ahondar en las personalidades. Decimos la misma letra, pero no actuamos «a la antigua». Vi la actuación de Cattrall en video y me resultó algo clownesca, como la de Londres. Nosotros, en cambio, transitamos por todos los colores que pueda transitar una pareja. Por momentos parece un «¿Quién le teme a Virginia Wolf?» con humor. Está más cerca de eso que de «La guerra de los Roses».

P.: ¿Tan violentas son las escenas de pareja?

G.B.: Puertas adentro, puede pasar cualquier cosa. ¿Quién no ha sido violento con una pareja, aunque sea verbalmente? No sé... tenés que ser Lassie. Yo he amado muchísimo, pero no soy Teresa de Calcuta, también he dicho cosas hirientes, espantosas. Con los años uno va aprendiendo y se controla un poco más, pero... yo enojada puedo ser una araña. Y estos personajes también pasan por el enojo, la ira y la pasión. Además, el público se va a emocionar porque hay momentos de muchísima ternura. Muscari me sorprendió gratamente.

P.: ¿Qué había visto de él?

G.B.: «Shangay» y «8 mujeres» que ahora es un gran éxito en Mar del Plata. Me habían ofrecido formar parte del elenco, pero la película de François Ozon me había resultado un poco larga y aburrida y no acepté. Después vi la obra y me encantó. Pero le digo que no fue fácil trabajar con Muscari. La primera semana nos llevamos como perro y gato. ¡Me hizo sufrir tanto! Ni Pepito Cibrián me hizo llorar así. En 30 años que hago teatro nunca me llevé tan mal con un director. Yo le dije: «Ahora te pongo a parir, lo voy a contar en todas las notas». Hoy disfruto mucho con lo que él logró de mí, pero al principio me pareció que dirigía con un código muy televisivo. «Parate acá, ponete ahí» y yo que no, que quiero saber el por qué... Después me enteré que varias actrices de «8 mujeres» primero se enojaron mucho con él y ahora lo adoran. El primero se ocupa de la puesta y después de los actores y luego va profundizando. Su versión de «Vidas privadas» es una vorágine, tiene energía, ritmo, encanto, magia, y músicalidad.

P.: Háblenos de su personaje

G.B.: Amanda tiene mucho glamour y le suceden cosas muy divertidas, pero tamibén es bastante asquerosa y soberbia. Discrimina, descalifica a todo el mundo, dice cosas horribles y como es muy liberal, se burla de las normas con total impunidad. Cuando se cruzan con su ex intercambian todo tipo de sarcasmos. Ambos coinciden en el mismo hotel, al que llegaron de luna de miel con sus nuevas parejas. Los dos se juntaron con chicos más jóvenes y de gran sensualidad, pero no son felices con ellos. En el primer acto, Amanda ya está podrida de su nuevo esposo, aunque el chico sea un divino. Creo que un gran amor es muy difícil de reemplazar. Yo, por ejemplo, me junté con un separado, viví con él 25 años de amor, pasión, peleas y separaciones. Luego quedé viuda, me volví a enamorar y después me peleé con ese novio.... En fin, cosas que nunca pensé que me iban a pasar.

P.: Y puso su experiencia al servicio de este personaje...

G.B.: En cierta forma sí. Obviamente, no es un papel para una chica de treinta; pero cuando tengo que conmoverme en escena no pienso en lo que viví con mi marido porque me pondría a llorar.

P.: ¿Qué nos puede anticipar de «Dulce amor»?

G.B.:
Uy, vas caminando por los pasillos y te encontrás con unos lomazos... Estevanez y Darthés están más buenos que comer el pollo con la mano. Arman triángulo amoroso con Novoa, Zampini y Calu Rivero. Yo integro el trío PAMI con Arturo Bonín y María Valenzuela. Aunque ella ahora está tan flaquita que da más péndex. Me divierto mucho con Graciela Pal y ya les pedí a los autores que nos junten en alguna escena. Cuando mi personaje va el mercado tiene que encontrarse con ella. Es una comediante divina. El elenco es enorme, hay muchas historias, y pasa de todo. Con decirle que íbamos a ir a la tarde y cuando Telefé vio el producto armado -y esto lo digo con mucho orgullo- nos puso en prime time, a las 22.30. ¿Qué tal?

P.: ¿No es mucho hacer teatro y televisión en la misma temporada?

G.B.: A mí, en la vida todo me pasa junto. Todo lo horrible y lo fantástico. No tuve un hijo sino dos y sin hacer ningún tratamiento. Cuando gané el Martín Fierro no me gané uno sino dos juntos, después de diez años de no recibir nada. Todo es mucho en mi vida. Es mucho lo bueno y mucho lo malo. Me encantaría ser más equilibrada, pero no me sale.

Entrevista de Patricia Espinosa

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