24 de marzo 2014 - 00:00

España: conmueve la muerte de Adolfo Suárez, padre de la nueva democracia

Leopoldo Calvo Sotelo, José María Aznar, Adolfo Suárez y Felipe González (arriba) en una foto de 1997. La muerte de Suárez (abajo), arquitecto de la nueva democracia española, motivó ayer el reconocimiento unánime del arco político.
Leopoldo Calvo Sotelo, José María Aznar, Adolfo Suárez y Felipe González (arriba) en una foto de 1997. La muerte de Suárez (abajo), arquitecto de la nueva democracia española, motivó ayer el reconocimiento unánime del arco político.
Madrid - El expresidente del Gobierno español Adolfo Suárez, el político clave en el impulso de la transición a la democracia, falleció ayer en Madrid a los 81 años tras dos días de agonía en los que todos los sectores políticos y sociales expresaron un conmovido reconocimiento a su labor.

El mal de Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que lo tenía apartado de la vida pública desde 2003, tuvo una evolución negativa en los últimos días, que Suárez pasó en una clínica de Madrid, hasta derivar ayer en su muerte, hecho que conmocionó a toda España.

Su hijo mayor, Adolfo Suárez Illana, anticipó el viernes último por la mañana la noticia conocida ayer, ya que apuntó que el fallecimiento de su padre era inminente e incluso dio un plazo de 48 horas.

En estos dos días de agonía del expresidente (1976-81) hubo un aluvión de elogios por parte de la clase política y desde el ámbito sindical y empresarial hacia quien dirigió desde la jefatura del Ejecutivo el proceso por el que España dejó atrás la dictadura de Francisco Franco (fallecido en 1975) e implantó el sistema democrático.

Suárez propició el consenso, favorecido por la actitud de dirigentes políticos que hace casi cuatro décadas comprendieron que debían renunciar a parte de sus postulados para conseguir una convivencia democrática, y que se plasmó en la Constitución de 1978.

El rey Juan Carlos, que por sorpresa designó presidente a Suárez en 1976, subrayó a través de un mensaje difundido por la Casa Real que el fallecido fue un "colaborador excepcional" para implantar la democracia en España.

"Mi gratitud (hacia Suárez) es honda y permanente y mi dolor es grande", dijo el monarca, para quien Adolfo Suárez fue un hombre de Estado, alguien "que puso por delante de los intereses personales y de partido el del conjunto de la nación española".

El actual presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, lamentó el fallecimiento de Suárez y subrayó la "grandeza histórica" de su acción y su condición de "hombre de concordia".

Los expresidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero unieron su voz al elogio unánime que llegó desde toda España para honrar al político centrista que gobernó España en años más difíciles, en los que el terrorismo y la crisis económica mantuvieron en permanente zozobra a la sociedad española.

Suárez, que ganó las elecciones de 1977 y 1979, dejó su puesto en enero de 1981, criticado dentro y fuera de su partido y cuestionado por la prensa del momento, apenas unas semanas antes de que el 23 de febrero de ese año un grupo de guardias civiles entrara en el Congreso con intenciones golpistas durante el debate de investidura de su sucesor.

Pese al clima negativo que cosechó en su época de presidente, el paso del tiempo atemperó esa percepción y en los últimos años su legado en favor de la democracia fue aceptado de manera unánime, más allá de cualquier bandería política.

Rajoy anunció que decretó tres días de luto oficial, que empezarán hoy, en los que las banderas de los edificios institucionales ondearán a media asta.

La familia veló anoche en privado el cuerpo en una sala de la clínica donde falleció y hoy por la mañana se instalará la capilla ardiente con sus restos en el Congreso de los Diputados, donde permanecerá durante 24 horas para que pueda recibir el homenaje de los ciudadanos. La despedida se realizará, entonces, en el mismo sitio en el que enfrentó dignamente el intento de golpe del 23 de febrero de 1981 (ver nota aparte).

A esa capilla ardiente tienen previsto acudir tanto los reyes Juan Carlos y Sofía como los príncipes de Asturias.

Suárez será enterrado mañana en la catedral de Ávila, provincia limítrofe a Madrid, en uno de cuyos municipios nació en septiembre de 1932.

En días posteriores tendrá lugar un funeral de Estado, con lo que el protocolo será el mismo que cuando murió el sucesor de Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo (1981-82) en mayo de 2008.

El sentimiento de respeto por el político fallecido llegó a todos los ámbitos, desde la jerarquía católica hasta el deporte, de modo que en los partidos de fútbol disputados ayer se guardó un minuto de silencio y los jugadores llevaron brazaletes negros de luto, incluido el más importante de la temporada, que jugaron el Real Madrid y el FC Barcelona. Los jugadores de ambos equipos observaron, junto a los espectadores, un video sobre la vida y la obra de Suárez proyectado en las pantallas del estadio Santiago Bernabéu.

Agencias EFE, DPA, AFP, Reuters y ANSA,


y Ámbito Financiero

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