13 de septiembre 2010 - 00:29

"Están desaprovechando las tasas más bajas en 25 años"

• Lo dice Eduardo Aninat, ex ministro chileno y ex N° 3 del FMI.
• «Lo peor es aislarse»

Eduardo Aninat fue ministro de Ricardo Lagos en Chile y pasó por la cumbre de la Fundación Mediterránea en Córdoba. Sus consejos: acercarse al FMI y aprovechar tasas bajas.
Eduardo Aninat fue ministro de Ricardo Lagos en Chile y pasó por la cumbre de la Fundación Mediterránea en Córdoba. Sus consejos: acercarse al FMI y aprovechar tasas bajas.
Córdoba - Eduardo Aninat no cree mucho en el G-20: «Este grupo salió de una construcción política de escritorio. Pero hay muchas regiones del mundo que no tienen representación de manera directa ni indirecta», aseguró.

El ministro de Hacienda chileno entre 1994 y 1999 (durante el Gobierno de Eduardo Frei) dialogó con este diario en el marco del 33° Aniversario de la Fundación Mediterránea en esta ciudad. El economista, que además fue número tres del FMI y embajador en México durante el Gobierno de Ricardo Lagos, en Chile, sostuvo que la Argentina y el Fondo mantienen «encuentros desafortunados». En ese sentido, arriesgó: «Un consejo amistoso es que lo peor que pueden hacer es aislarse. Deben mantener un diálogo permanente».

Desde octubre, Aninat se mudará a París para ejercer el rol de director general de una fundación empresaria francesa. Como negociador de la deuda externa en 1990 y 1991, Aninat calificó al último canje como «un paso inicial razonable, que debe ser completado».

Periodista: ¿Existe la posibilidad de que el FMI sancione a un país por no cumplir con el artículo IV?

Eduardo Aninat: El que me reemplazó en las funciones en el FMI, Nicolás Eyzaguirre, es quien debe opinar sobre este tema. Sí puedo decir que del FMI son dueños los 184 países que los componen. Cada uno tiene su cuota y su derecho accionario. Algunos países tienen su silla compartida con otros. Por lo tanto, la primera lección que aprendí en el Fondo era que teníamos que aprovechar esa propiedad para hacer los deberes, levantar la voz y ejercer el cargo. Lo peor es estar ausente, porque se está y no se está al mismo tiempo. Es decir, se tiene derecho al asiento pero no se lo ejerce, tiene opinión pero no la da. Lo mejor es mantener el diálogo. Pueden existir tensiones porque hay posiciones diversas; las discrepancias son muy legítimas en una relación, pero hay que mantener un constante diálogo. El artículo IV es un requerimiento del estatuto, pero también el FMI es flexible para darse cuenta de que puede tener cierta adaptación, no a las cifras ni a la rigurosidad, pero sí a los tiempos para examinarlos.

P.: Pero la Argentina desde 2006 que no accede a que se revise su economía...

E.A.: Son encuentros desafortunados. Un consejo amistoso es que lo peor que pueden hacer es aislarse. Mantener un diálogo permanente, más allá del artículo IV. Hay que ir a intercambiar información, recibir a la misión.

P.: El FMI perdió prestigio en los últimos años.

E.A.: Es verdad, pero la crisis lo está haciendo volver por fuerza de los hechos al centro de la escena. De hecho, tanto España como Grecia, entre otros, recurrieron al Fondo. Esta pérdida de prestigio no fue tanto por el FMI en sí sino por un error de visión internacional del ex presidente George W. Bush. El no creía mucho en los organismos internacionales. Ni siquiera creía tanto en Naciones Unidas. Entonces fue un aislacionismo que perjudicó la relación. Pero ya no ocurre de esta manera con Barack Obama ni con el director gerente actual, Dominique Strauss-Kahn. Mal que mal, el FMI fue creado por Keynes, que no era ningún ortodoxo.

P.: Con respecto al aislacionismo de la Argentina, el país todavía no puede volver a los mercados voluntarios de deuda. ¿Qué opina?

E.A.: Ese es otro pequeño error. Porque están desaprovechando la tasa de interés más baja de los últimos 25 años. La Argentina tiene requisitos de inversión, tiene mucha infraestructura que llevar a cabo, rutas que desarrollar, puertos que hacer. Conseguir crédito a tasas tan bajas le redituaría porque hay proyectos buenos.

P.: Pero las tasas no llegan a ser de un dígito, como quiere el Gobierno.

E.A.: Miremos a Chile, que se financia hoy al 5,9% o a 6% en dólares a plazos medianos. Y estamos en una bonanza, porque con eso hacemos proyectos de inversión que rinden entre el 15% y el 18% Por eso es que hay una oportunidad perdida. Si la situación fuera otra, con tasas internacionales de alrededor del 12%, entonces no se estarían perdiendo mucho. Pero como está dado ahora... es ahora o nunca.

P.: En Argentina se discute repartir la ganancia empresaria con los trabajadores. ¿Es acertada esta idea?

E.A.: Habría que ver el proyecto en detalle. Pero en general la definición es que la mejor participación para todo trabajador es una de doble factor: buenos salarios y estabilidad en el empleo.

P.: ¿Qué evaluación hace del último canje de deuda?

E. A.: Por lo menos fue un paso inicial razonable, ahora hay que completarlo.

Entrevista de María Iglesia