1 ¿Con qué se encontraron una vez que se encerraron en la sala de ensayo?
1 ¿Con qué se encontraron una vez que se encerraron en la sala de ensayo?
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Salimos con quinta fondo y nos pusimos en actividad. Rearmamos todo y nos sentimos cómodos y contentos. Ya tocamos y fue algo que generó mucha expectativa. Había un temor de ver qué pasaba por adentro ya que las sensaciones eran raras. Fue un cambio trascendental, pero pasaron las canciones y nos encontramos en esta nueva forma de mirarnos.
2 ¿Cambia algo en el repertorio de la banda este formato?
Estamos metiéndole a todas las canciones. Hay algunas que cuestan más que otras, pero la gran mayoría están para tocar. Fue una decisión animarse y no parar. Los primeros diez minutos ensayando de tres fueron una parodia de nosotros mismos tratando de cubrir una ausencia. El error fue compararnos con lo que ya no éramos. Rompimos todo y empezamos de nuevo.
3 Tal como su último disco, “El principio de todo”, es un resignificar.
Claro. Habíamos caído en un lugar cómodo, que era un orgullo en un punto; pero había cosas pegadas con cinta y esta situación nos llevó a revisar de manera exhaustiva todas las canciones. Era una rutina hermosa, pero seguíamos la corriente. Ahora estamos cambiando la forma en la que vemos a la banda. Es un redescubrir. Lo bueno es que no hubo un lado B de la noticia.
4 En estos tiempos, encarar un Vorterix significa un desafío económico. ¿Cómo lo viven?
Hoy es muy difícil salir a tocar. Proponerle un buen estado de ánimo a alguien que viene de una semana mala, es complicado. El enfoque es que nosotros lo hacemos porque nos hace bien. Es duro, pero hay que ponerse creativos y asumir la realidad ya que son muchos los factores que inciden en esta actualidad.