11 de enero 2011 - 00:00

ETA anunció un cese del fuego permanente, pero no convence

Tres miembros de ETA se presentaron ayer encapuchados para hacer el anuncio del nuevo cese del fuego, plasmado en un comunicado escrito en vasco, español e inglés
Tres miembros de ETA se presentaron ayer encapuchados para hacer el anuncio del nuevo cese del fuego, plasmado en un comunicado escrito en vasco, español e inglés
Madrid - La organización terrorista ETA declaró ayer un alto el fuego «permanente y verificable», desestimado por el Gobierno español y por la mayoría de las fuerzas políticas que lo ven insuficiente al no implicar el fin definitivo e irreversible de la violencia.

En un comunicado grabado en video, en el que aparecen tres encapuchados, difundido por el diario vasco Gara, ETA asegura que el alto el fuego «permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional», es su compromiso firme «con un proceso de solución definitivo y con el final de la confrontación armada».

El Gobierno español, según la valoración realizada por el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no ve ninguna novedad destacada en el anuncio de la banda armada, que en su búsqueda de la independencia del País Vasco ha causado la muerte de más de 850 personas en los últimos 50 años (ver aparte).

«No es una mala noticia, pero no es la noticia», porque «no es el final, no es lo que la sociedad española espera», dijo Rubalcaba en una breve comparecencia dos horas después del anuncio.

Por el contrario, el Gobierno socialista ve en el comunicado la misma ETA, «con las mismas pretensiones que siempre, con una visión distorsionada de la realidad, con un catálogo de reivindicaciones que no abandona y con la misma arrogancia y el mismo lenguaje y la misma escenografía».

«Es evidente que ETA quiere mantener su posición de tutela, de garante de una supuesta negociación y sigue pretendiendo que el fin de la violencia tenga precio», afirmó el vicepresidente y ministro del Interior. No obstante, se declaró «más tranquilo que ayer», aunque advirtió que «no es el fin» esperado.

En una línea similar se pronunciaron los principales partidos españoles, que calificaron de insuficiente el nuevo alto el fuego.

Algunos políticos y analistas ven en el anuncio un paso oportunista en un momento de debilidad de la banda, que en el último año ha sufrido numerosas detenciones de dirigentes y activistas y que lleva 17 meses sin cometer un atentado en España.

También se liga el gesto a la proximidad de las elecciones locales que se celebrarán en España en mayo y a las que no podrán concurrir Batasuna, el brazo político de ETA, y otras formaciones vascas de tendencia independentista ilegalizadas por la Justicia española por su vinculación con la banda armada.

Rubalcaba mencionó expresamente a Batasuna en su valoración del comunicado para advertirle que si quiere regresar a la actividad política deberá romper con ETA si la organización no abandona definitivamente la violencia.

Para María Dolores de Cospedal, «número dos» del Partido Popular (PP) -de centroderecha y el principal de la oposición-, el comunicado de ayer supone sólo «una pausa» en la actividad de ETA, y advirtió que su formación no aceptará que se negocie con la banda.

Izquierda Unida, en tanto, consideró «decepcionante» el anuncio, ya que el único comunicado posible es un alto el fuego irreversible.

En el mismo sentido se pronunció el Consejo General del Poder Judicial, el órgano de Gobierno de los jueces en España, que considera que ETA defraudó las expectativas de la sociedad española, que espera el abandono definitivo de la lucha armada.

Pedido

El anuncio de alto el fuego se produce después de que su entorno político, las formaciones de la ilegalizada izquierda independentista vasca, le pidiera reiteradamente en los últimos meses ese gesto.

Con el anuncio, ETA ya ha proclamado en doce ocasiones el cese de sus acciones violentas desde 1981, la última vez en marzo de 2006, que finalizó en diciembre del mismo año con un atentado con coche bomba en la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, en el que murieron dos inmigrantes ecuatorianos y después de que el Gobierno aceptara abrir un proceso de diálogo.

Desde entonces, la banda armada sufrió golpes sucesivos en toda su estructura, con más de 400 detenidos desde 2007, más de 100 en 2010, y un acoso creciente en Francia y Portugal.

Agencias EFE, AFP, ANSA y DPA

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