25 de junio 2012 - 00:00

Ethel Rojo fue deidad en la revista porteña

Ethel Rojo murió a los 74 años. A la izquierda, una imagen de su época de esplendor en el Teatro Maipo.
Ethel Rojo murió a los 74 años. A la izquierda, una imagen de su época de esplendor en el Teatro Maipo.
Apenas había terminado la secundaria, cuando, todavía de 17 años pero ya con un cuerpo privilegiado y estudios de danza, Ethel Rojo salió de su natal Santiago del Estero, debutó en la fila del fondo del Teatro Maipo y en una comedia de Pepe Iglesias, «Pobre pero honrado». Casi enseguida fue una preciosa extraterrestre en «El satélite chiflado», con los Cinco Grandes del Buen Humor, y Zully Moreno, entonces dueña del Maipo junto a su marido, le regaló una peluca roja que hiciera juego con su apellido, y la hizo pasar al frente.

Poco después subió al escenario su hermana Gladys, alias Gogo, de igual talento y belleza. Dos leonas, que actuando juntas o separadas hicieron época en la revista porteña, y también en la madrileña y la mexicana. Además, fueron modelos y actrices de cine y televisión. Curiosamente, solo hicieron tres películas juntas: la española «Casa Flora», con Lola Flores (1973), y las argentinas «Hay que romper la rutina» (1974) y «Maridos de vacaciones» (1975), con Olmedo y Porcel.

En 1959 Ethel recorrió España integrando la compañía cómica de Margarita Padin y Guido Gorgatti. Allá se quedó, contratada por una revista madrileña que la mantuvo un año en cartel, y la impulsó a vivir diez años en España, con ocasionales presentaciones en Italia, el Lido de Paris, la televisión californiana y México, donde también hizo dos películas. Formando compañía con Horacio Barba, se ganó la península con las revistas «Dos piernas, veinte millones», «Al Rojo vivo», «Del Rojo al verde», «Ro-Ro-Rojísimo» y «Rojomanía», y con películas como «Tres de la Cruz Roja», «Mi adorable esclava», «Esa pícara pelirroja», «Escala en Tenerife», y el western paella «Minnesota Clay», donde era una india agitanada con la pancita al aire, amiga del héroe.

Volvió en 1970, contratada por Carlos A. Petit para hacer con Adolfo Stray «Ruido de aplausos» en el Nacional, y en 1973, para reinstalarse definitivamente en el Maipo junto a su hermana. Su gran época fue cerrando con dos programas de Alberto Olmedo: «El chupete» y «No toca botón». Actuó luego en teatro y teleteatro, hizo apariciones en diversas películas, condujo un programa de entretenimiento por Canal 2 y dos programas propios de cable («La revista de Ethel» y «Fundaciones»), creó su propia escuela de canto y danza, dirigió una revista en el Astros, etc.

Del cine se despidió en 2009, encarnando a una señora fina que evoca su pasado en la comedia dramática «Luisa», con Leonor Manso. Un año antes, 2008, tuvo su último gran éxito en las tablas, encabezando el espectáculo «Por amor al Maipo» en la sala que la vio empezar. Durante esa temporada cumplió 70 años, formalizó con Gerardo González, su pareja desde hacía ya más de dos décadas, y recibió una mala noticia: los médicos le habían descubierto una especie de leucemia, mieloma múltiple. Desde entonces luchó y mantuvo a raya su enfermedad. En 2010 todavía fue a salvarle las papas del fuego a un espectáculo de calle Corrientes. Pero ahora, a comienzos de junio, ya quedó internada en la Fundación Favaloro. La semana pasada se impuso el coma farmacológico. Murió ayer, a la hora en que antes se acostaba.

Paraná Sendrós

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