14 de junio 2012 - 00:00

Europa intimida a los griegos en la previa de una elección clave

Las amenazas de los líderes comunitarios no son el único mensaje de Europa a Grecia. También hay muestras de solidaridad y protestas contra el ajuste, como la de ayer en Bruselas (izquierda). Los electores griegos se debaten entre una campaña intensa y declaraciones que los inquietan (derecha).
Las amenazas de los líderes comunitarios no son el único mensaje de Europa a Grecia. También hay muestras de solidaridad y protestas contra el ajuste, como la de ayer en Bruselas (izquierda). Los electores griegos se debaten entre una campaña intensa y declaraciones que los inquietan (derecha).
Atenas y París - En la antesala de una elección crucial en Grecia, que compromete la estabilidad de la moneda común, líderes de la Unión Europea (UE) incrementaron en las últimas horas la presión sobre los votantes, advirtiendo sobre las consecuencias de la victoria del partido de izquierda radical Syriza.

Dirigentes y gobernantes europeos sumaron ayer sus voces, pero la de mayor peso ayer fue la del presidente francés, François Hollande, quien se presenta como la contracara de la ofensiva proajuste de la canciller alemana, Angela Merkel. No obstante, las palabras de Hollande a favor de que Grecia respete lo firmado con la Comisión Europea («ejecutivo» del bloque), el FMI y el Banco Central Europeo (BCE) fueron contundentes: «Soy consciente de que los electores (griegos) deben tener la plena soberanía, pero tengo que prevenirlos, es mi deber, de que si dan la impresión de que quieren alejarse de los compromisos y abandonar toda perspectiva de recuperación, habrá países de la zona del euro que prefieran terminar con la presencia de Grecia».

En las declaraciones al canal de TV griego Méga Channel, que el propio Elíseo se encargó de difundir en París, el presidente socialista francés advirtió que su país «quiere que Grecia siga en la zona del euro, pero los griegos deben saber que eso supone que haya una relación de confianza».

Hollande ganó la Presidencia de Francia en mayo a caballo de un discurso confrontativo con Merkel, reclamando políticas de crecimiento para Europa por sobre las de austeridad, y con ayudas en ese sentido tentó ayer a los griegos en su mensaje.

Grecia se encuentra ante una disyuntiva a todo nada, con dos partidos con posibilidades de encabezar un Gobierno: el izquierdista Syriza y el conservador Nueva Democracia. Uno y otro deberían gobernar con aliados, inexorablemente. El primero propone archivar el memorándum firmado con la Unión Europea que implica severos recortes presupuestarios, que deberían implementarse luego de cinco años de ajustes, recesión y una crisis social derivada del 22% de desempleo. Según Syriza, cuyo candidato es el joven Alexis Tsipras, de 38 años, la política comandada por Alemania no ha dado resultados hasta ahora y es contraproducente. Los dos «rescates» a Grecia comprenden 240.000 millones de euros pero ahora no han servido para reactivar la economía.

En la vereda de enfrente, Nueva Democracia, que postula a Andonis Samarás, respalda el compromiso sellado con la UE y el FMI, aunque en los últimos días, presionado por las elecciones inminentes y alentado por el rescate a la banca española, aparentemente menos exigente, afirmó que se propondrá reabrir el acuerdo de recortes. Bruselas no dio señales de atender esa hipótesis.

Syriza afirma que es posible permanecer en la moneda común y no pagar la deuda a la vez, un extremo imposible para la UE. En cualquier caso, una salida de Grecia del euro no sería inocua para Europa, en momentos en que se ciernen nubarrones sobre la capacidad de pago de la deuda y el control de las cuentas públicas de Italia y, especialmente, España. Otra punta es el cimbronazo que significaría un eventual default griego para los bancos acreedores, en su mayoría alemanes.

Por lo pronto, la situación es crítica: según el diario Kathimerini, el país cuenta con unos 2.000 millones de euros en sus arcas para garantizar el pago de salarios de los empleados públicos y de las pensiones hasta el 20 de julio. Además de este periódico, varios medios de prensa locales se hicieron eco de esta información que habría salido de una reunión realizada el martes por la noche del ministro de Finanzas interino, Georges Zannias, y Tsipras.

Ayer, Hollande procuró despegar el caso español del griego. «No es cierto pensar que hubo un apoyo a España para luego tratar el caso griego», en alusión a que el bloque ya estaría dando por hecho que Atenas se irá de la moneda común.

En sintonía con Hollande, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, alertó: «Queremos que Grecia siga en el euro respetando sus compromisos». Calcado fue el mensaje del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso: «Grecia debe quedarse en la zona del euro, asumiendo que respeta sus compromisos».

A ellos se sumó el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, quien dijo en lenguaje frío a la revista Stern de su país que «los griegos tienen la libertad de votar lo que quieran. La situación real del país, marcada por décadas de política económica equivocada, no cambiara con el resultado. Tendrán que tomar medidas duras», dijo SchTMuble a la revista Stern. «Me da pena el ciudadano griego pero no le puedo ahorrar nada», dijo SchTMuble,

Con menos presión que sus pares de la eurozona, el ministro de Finanzas británico, George Osborne, arriesgó que sería hasta positiva una salida de Grecia del bloque. «Ultimamente no sé si Grecia necesita abandonar el euro para que la zona euro haga lo necesario para que su divisa sobreviva», dijo Osborne al periódico The Times. «Simplemente no sé si el Gobierno alemán necesita una salida griega para explicar a su público por qué necesitan hacer ciertas cosas como una unión bancaria, eurobonos y cosas en común como ésas», agregó.

El Reino Unido no integra el euro ni otros acuerdos económicos y políticos del bloque, y por ello mantiene una tensa rivalidad con Alemania.

Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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