29 de diciembre 2010 - 00:00

Europa, sin soluciones a la vista

Desde el mes de octubre hasta la Navidad el Banco Central Europeo destinó 73.571 millones de euros a la adquisición de deuda pública de los países miembros de la zona euro, lo que supone un incremento en una semana de 1.121 millones, un 86% por encima de la inversión realizada en la semana precedente, según informó la entidad. Pera no hay ninguna certidumbre en los resultados de una política anticíclica que busca recrear la confianza en los mercados mediante la intervención directa de los bancos centrales sin modificar las problemas estructurales de solvencia.

El FMI reconoció en un informe conocido días pasados que hay riesgos importantes para el rescate irlandés que podrían afectar la capacidad del país de pagar el préstamo al Fondo, y destaca además los riesgos que corre el organismo al dar esta ayuda a Dublín. Por otra parte, también el FMI advirtió en los últimos días que el salvataje griego afronta graves peligros, porque la retracción de su economía hace mucho más difícil cumplir con los programas de ajuste comprometidos.

La agencia de calificación crediticia Fitch ha rebajado la nota de la deuda a largo plazo de Portugal en un escalón, desde AA- a A+, con perspectiva negativa, debido a las mayores dificultades de financiación a las que se enfrenta el país, según informó la agencia en un comunicado. Asimismo, Fitch también ha recortado el rating de la deuda a corto plazo, desde F1+ a F1, en una decisión que obedece también al empeoramiento de la coyuntura.

Asimismo, Ficht dio a conocer un informe donde destaca que los problemas de la deuda están haciendo crisis a nivel de provincias y municipalidades en toda Europa. En los últimos 12 meses, tres estados federados de Alemania han aprobado planes de emergencia para rescatar a buena parte de sus municipios de una quiebra segura. El servicio de la deuda de regiones y municipios en Francia alcanzará en 2011 niveles sin precedentes. Grecia se ha visto forzada a reducir el número de municipios a un tercio. Los bonos de Nápoles pueden considerarse basura.

Del otro lado del Atlántico la situación no es mucho mejor. Las carteras de los bancos distan mucho de estar saneadas pese a todos los esfuerzos realizados, y alrededor de cien entidades bancarias que recibieron ayudas del Gobierno estadounidense durante la crisis financiera corren el peligro de entrar en situación de quiebra, según un estudio elaborado y difundido estos días por The Wall Street Journal. Estados como Illinois, California y Arizona enfrentan graves problemas para cumplir con sus compromisos y obtener financiamiento, viéndose forzados a llevar adelante planes drásticos de ajuste que, sin embargo, no modifican el panorama. Estos problemas le ponen color al dato de fondo de que la Reserva Federal ha puesto en marcha su programa de 600.000 millones de dólares de emisión para la compra de deuda pública, lo que en síntesis significa tratar de facilitar el financiamiento del gigantesco déficit fiscal. El objetivo de lograr bajas de las tasas de interés de mediano y largo plazo para estimular la economía no parece alcanzarse porque éstas han comenzado a mostrar en los últimos meses una clara presión ascendente.

Preocupación

El año económico internacional termina sin catástrofes, pero la preocupación es generalizada. Los bancos centrales de Estados Unidos y Europa, haciendo uso y abuso de la emisión, han logrado evitar el derrumbe de los bonos de deuda de los países más débiles del Viejo Continente -pese a que los títulos de los gobiernos, incluidos los de EE.UU. y Alemania, muestran una generalizada tendencia negativa-, y los paquetes de ayuda de organismos multilaterales como el FMI y el Banco Central Europeo lograron evitar que los gobiernos de Grecia e Irlanda entraran en cesación de pagos, pero las condiciones para que estos países puedan repagar esta ayuda están muy lejanas.

La emisión viene garantizando también condiciones de liquidez que sostienen las Bolsas, pero la tónica de las últimas ruedas no es demasiado alentadora. La mayoría apuesta a que Portugal seguirá en la lista de los países que necesitarán paquetes de ayuda especial, y a continuación aparece España, cuya inestabilidad financiera puede poner en peligro al euro. En todos los casos los ajustes necesarios para hacer exitosos los rescates no parecen económica ni mucho menos políticamente viables. Así que el default sigue amenazando a las economías rescatadas y a las próximas a serlo.

La presión inflacionaria desatada por las políticas monetarias y fiscales superexpansivas se ve reflejada en las materias primas. El año culmina con escaladas del 30% de la soja y de más del 40% del trigo y el maíz. El oro ayer volvía a acercarse a los precios récord que se alcanzaron a comienzos de diciembre y exhibe un suba del orden del 30% en el año, mientras que la plata del orden del 70%. La recesión y el desempleo mantienen reprimida la inflación generalizada en los países desarrollados, pero estos incrementos introducen graves distorsiones en la economía mundial. Por eso la incertidumbre domina el horizonte económico global para 2011. Pero la preocupación no es suficiente para doblegar a los intereses que se oponen a una reestructuración monetaria y financiera global y profunda.

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