9 de octubre 2012 - 00:00

Explora Scioli armado en Córdoba

En mayo, una cena reservada y una foto entre Daniel Scioli y José Manuel de la Sota contribuyeron a potenciar el malestar de la Casa Rosada con el bonaerense. Sumada a otras postales y citas, con Hugo Moyano y Roberto Lavagna, y algunos dichos, detonó el estallido del aguinaldo.

El encuentro fue durante una visita del gobernador a Córdoba, escala de una gira que lo llevó a varias provincias y que, elípticamente, se leyó como un operativo de Scioli para comenzar a caminar por el interior, pensando en la presidencial de 2015.

Detrás de la jugada hubo una mano: la de Santiago Montoya, exfuncionario bonaerense y ahora presidente del grupo BAPRO. De hecho, un pack de iniciativas del banco sirvió como argumento, o excusa, para la recorrida por Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

Las excursiones de Scioli por el interior, tras el conflicto de mitad de año, quedaron congeladas; sin embargo, no quedó clausurado el desembarco de Montoya, referenciado con el gobernador bonaerense, en la provincia mediterránea, de la que es oriundo y con la que mantiene vínculos sólidos.

En rigor, la movilidad del titular del BAPRO empezó a generar inquietud en Córdoba ya que a sus habituales visitas a su ciudad natal, por descanso, por cuestiones familiares o para ver a Belgrano, al equipo del que es fanático, les agregó una agenda de color político.

Este fin de semana, por caso, Montoya se reunió con empresarios e intendentes. Una de esas citas fue con Eduardo Accastello, alcalde de Villa María, uno de los referentes que tiene el kirchnerismo cordobés que, se sabe, está en tensión con De la Sota.

Montoya, en sus recorridas, aprovecha para contar el Plan de Regionalización bonaerense, un asunto que le permite justificar sus apariciones en la provincia que en la grilla electoral de 2013 aparece como uno de los territorios donde chocarán el PJ clásico y el kirchnerismo.

Es un giro: la tensión entre De la Sota y Balcarce 50, en paralelo a la tregua entre Scioli y Cristina de Kirchner, explica que además de la reunión con Accastello, Montoya se haya encontrado con Carolina Scotto, rectora de la Universidad de Córdoba, a la que en 2011 la Presidente promovió como vice de De la Sota.

En el juego de las sombras chinas y las medias palabras, al exrecaudador bonaerense le atribuyen su visibilidad en Córdoba -recorre la peatonal, anduvo por la Feria del Libro y en el Paseo del Buen Pastor- a la posibilidad de que se convierta en candidato a diputado nacional en esa provincia.

Una especie de postulación dual, anclada en sectores del peronismo cordobés que reporta a la Casa Rosada pero, en paralelo, con terminales en Scioli y el guiño de sectores de la Casa Rosada con los que Montoya mantiene contactos fluidos.

Cuando lo interrogan, Montoya repite el «speech» de su dedicación al BAPRO y el plan de regionalización. Pero sus apariciones de «alto perfil» en la provincia donde nació, referenciado en Scioli, habilitan otras lecturas.

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