15 de agosto 2014 - 00:00

Feroz bombardeo de Ucrania aisló a milicias prorrusas

Kiev - La artillería del Ejército ucraniano bombardeó ayer los enclaves separatistas de Donetsk y Lugansk, con un saldo de decenas de civiles muertos, en una jornada en la que dos de los líderes rebeldes renunciaron a sus puestos en otra muestra de la confusión que reina entre los militantes prorrusos.

Mientras las fuerzas del Gobierno ucraniano estrechaban el cerco sobre los separatistas, los bombardeos sacudieron a la región de Donetsk y provocaron cuatro muertes. Dos proyectiles cayeron a 200 metros del Park Inn Radisson, uno de los principales hoteles de la ciudad, y rompieron algunas ventanas. Cerca de allí, un cuerpo quedó tendido en el suelo, según testigos.

En la región de Lugansk, los bombardeos mataron a 22 civiles. El Ejército ucraniano había indicado previamente que llevaba a cabo una ofensiva en la parte oriental de la ciudad homónima y había confirmado la muerte de nueve soldados en 24 horas.

Estados Unidos exhortó ayer a Ucrania a que se "modere" en el uso de la fuerza contra los rebeldes prorrusos para reducir el número de víctimas civiles. La guerra ya causó 2.000 muertos y las víctimas civiles se incrementaron en los últimos tres días porque el Ejército ucraniano utiliza artillería pesada.

Las tropas ucranianas informaron que también recuperaron el control de la ruta que comunica Lugansk con la frontera rusa. Eso impedirá que los camiones que Moscú envió con ayuda humanitaria puedan llegar a la castigada ciudad, donde desde hace doce días la población resiste sin agua potable ni electricidad y con escasez de alimentos.

La enorme caravana rusa que transporta 2.000 toneladas de agua, alimentos para bebés y otro tipo de elementos básicos atravesó el sur de Rusia hacia la frontera, aunque Kiev repitió que los productos no ingresarán al país hasta que las autoridades inspeccionen su carga.

El Gobierno de Petró Poroshneko anunció, además, que envió su propia columna de ayuda humanitaria y que el Gobierno ruso pretende enmarcar su misión como un pretexto para "una operación militar para reforzar a los separatistas".

En tanto, dos de los máximos líderes separatistas renunciaron, en una decisión que podría hacer que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, tenga que rever su estrategia en Ucrania. El coronel Igor Strelkov, ministro de Defensa de la autoproclamada República Popular de Donetsk, presentó su dimisión ayer, la cual se sumó a la de Vladímir Antyufeyev, exviceprimer ministro de la región.

Por su parte, el mandatario ruso anunció ayer que había aprobado el establecimiento de una fuerza de tareas militares en la región ucraniana de Crimea, que Moscú anexó, pero aclaró que la presencia no sería muy grande ni costosa. La declaración causó la suba de la Bolsa rusa y el rublo.

Agencias Reuters, ANSA y AFP

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