2 de diciembre 2009 - 00:00

Feroz sátira política que Defoe disfrazó de folletín

Feroz sátira política que Defoe disfrazó de folletín
Daniel Defoe «Roxana, la amante afortunada» (Bs. As., La Bestia Equilátera, 2009, 452 págs.) 

Hay autores que están condenados a pertenecer a la literatura juvenil. Casos concretos son Swift con sus «Viajes de Gulliver», Lewis Carrol con sus «Alicia» y, para no seguir la extensa lista, Defoe con su «Robinson Crusoe». Daniel Defoe, considerado el padre de la novela británica, fue un polígrafo que a los 59 años, despues de haber ganado y perdido fortunas como comerciante, de haber fundado un diario por el que se lo considera pionero del periodismo moderno, casi como una jubilosa elección de retiro, se dedicó a la literatura de ficción, pasando de las alegorías políticas y filosóficas a novelas realístas y declaradamente eróticas. Es en este último género que publica la extraordinaria «Moll Flanders», varias veces llevada al cine y más veces aún imitada hasta casi el plagio, y «Roxana», que aparece por primera vez en castellano. Es la historia de una prostituta narrada con voluptuoso realismo y la irónica seriedad de un autor que estuvo alguna vez tentado de ser ministro presbiteriano, un hombre de los preceptos religiosos, al que los años le han dado la gracia de hablar desde la sátira y la picaresca sobre las relaciones sociales a partir del individuo singular.

Nacida en la marginalidad londinense de los tiempos de Carlos II, Roxana apenas adolescente es obligada a casarse con un comerciante que, tras perder lo no mucho que tenía, la abandona con cinco hijos. Por si fuera poco, como el folletín es un arte de las letras inglesas donde reina Dickens, mueren los padres de Roxana, y ella se dedica a distribuir sus hijos para dedicarse a progresar en la vida galante. Los primeros candidatos se apiadan de ella, y ella los usa para ascender por los cómodos escalones del capitalismo triunfante. Si los hombres progresan de manera no muy santa, Roxana les copia el modelo, saltando hasta llegar a ser la mujer más deseada de su país, aunque para ello tenga que asumir identidades que no son la suya y que, por tanto, tienen pies de barro, sobre todo cuando aparece inesperadamente una hija decididamente olvidada para arruinarlo todo.

Un atractivo de esta extraordinaria novela de Defoe son las rupturas permanentes en los contenidos, parece que se lee un apólogo, un educativo tratado moral, y en realidad es una feroz sátira política, parece un laboratorio narrativo de cómo el realismo sirve para detallar las hipocresías sociales y a la vez es una durísima crítica de ciertos aspectos del capitalismo que crece unido a la revolución industrial, y encima es un libro entretenido, y por momentos francamente divertido.

H.S.M.

Dejá tu comentario