El mismo día en que la Fed resolvió dejar sin cambios, en el rango del 0 al 0,25% la tasa de corto plazo, los rendimientos más largos tuvieron un salto significativo. Esto se debe a que el organismo que preside Ben Bernanke sólo puede controlar las tasas de cortísimo plazo. En cambio, la evolución de las tasas largas se mueven de acuerdo con las percepciones de los inversores.
El repunte de las tasas a 10 y a 30 años (ayer finalizó casi al 4,5% anual) refleja que los inversores empiezan a adelantarse a un escenario de mayor crecimiento y también de mayor presión inflacionaria en los Estados Unidos. Si bien esto no sucederá en forma inminente, en la medida que mejore la economía, crecen las chances a futuros aumentos de tasa impulsados por la Fed.
Mientras tanto, la brecha entre las tasas de cortísimo plazo y la vigente para los bonos a diez años crece en forma significativa.
Para los mercados emergentes, la lectura de estos movimientos es mixta:
Los datos de la economía real también abonan la hipótesis de un crecimiento más acelerado en Estados Unidos. Se conoció, de hecho, un alza mayor a la esperada en las ventas minoristas y de los precios mayoristas, señales de repunte de la economía para este trimestre, lo que reduce el atractivo de la deuda. «El sólido dato apunta a una revisión al alza del PBI del tercer trimestre desde el 2,5% a un 2,9%, con el cuarto trimestre también en el rango de entre el 2,5% y un 3%», dijo Ward McCarthy, economista y director gerente de la división de renta fija de Jefferies.
La Fed se encuentra en medio de un programa de compra de bonos del Gobierno por 600.000 millones de dólares que apunta a reducir las tasas de interés para evitar la deflación y estimular el mercado laboral. «Aun cuando la Fed revise su política de compra de bonos, la Reserva Federal de Nueva York ya anunció el viernes la compra de 105.000 millones de dólares en bonos entre el 13 de diciembre y el 11 de enero», dijo Chris Rupkey, economista de Bank of Tokyo/Mitsubishi en Nueva York. Rupkey se refería al anuncio de adquisición de 75.000 millones de dólares de bonos del Gobierno al mes del paquete por 600.000 millones y de 30.000 millones de reinversión de los pagos de capital de sus valores respaldados por hipotecas.



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