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Financiamiento, competitividad y desarrollo productivo
Gustavo Marangoni
Una vez más, como tantas otras veces en diversas etapas históricas, nos preguntamos:
¿Será posible en esta oportunidad aprovechar a nuestro favor la mejora de los términos de intercambio y la mayor demanda estructural de materias primas en el actual proceso de globalización?
¿Será posible esta vez generar prosperidad y bienestar para amplias franjas de nuestra población gracias a que podemos dar un salto sostenible hacia el desarrollo?
¿Cuáles son los riesgos y las mejores políticas e instrumentos que debemos observar y adoptar para mitigar los efectos negativos del boom de los commodities?
¿Cuál es el marco político-institucional adecuado para implementar estas políticas y procurar la redistribución equitativa de la renta, impidiendo su captura por parte de minorías?
¿Cuáles son las experiencias internacionales aleccionadoras para tener como guía en nuestra región?
Evidentemente las oportunidades y los desafíos vinculados a los patrones de desarrollo posibles para nuestros países constituyen un eje central de la agenda de los gobiernos en todos sus niveles. Estos interrogantes que planteamos junto con muchos otros más nos sirven como marco disparador para presentar nuestro Segundo Seminario Anual Banco Provincia, que hemos denominado Financiamiento, Competitividad y Desarrollo Productivo, y que en esta oportunidad tenemos el orgullo de organizarlo junto a CAF - Banco de Desarrollo de América Latina.
Muchas veces los problemas coyunturales nos agobian y enturbian la visión sobre la importancia de reflexionar estratégicamente en el mediano y el largo plazo. Cuando esto pasa creamos otro problema. Es por ello que estamos convocando a reconocidos expertos de nuestro país y del exterior para pensar y debatir junto con empresarios y funcionarios locales sobre algo que es central para la política y la economía: cómo imaginamos y construimos juntos un futuro con desarrollo social y productivo, que promueva la creación de riqueza y su distribución equitativa entre los habitantes de todo el territorio.
Transformar
Una parte de las respuestas a los muchos interrogantes que plantea el camino al desarrollo radica en la capacidad que exhiben los países para utilizar las rentas de los commodities en ahorrar e invertir para transformar la estructura productiva, a favor de un entramado más diversificado, en el que la agregación de valor a las materias primas permita generar más y mejores puestos de trabajo en el sector industrial y en los servicios asociados. Éste será precisamente nuestro primer eje temático durante la jornada.
Así, diversificar y transformar la estructura productiva involucra una dimensión económica del desarrollo (más valor agregado), una dimensión social (más empleo y mejores salarios para reducir la pobreza) y una dimensión territorial y local (generar oportunidades en las ciudades y los pueblos menos habitados del interior para propender a una mejor distribución de la población).
También en uno de los interrogantes al principio planteábamos la importancia de reflexionar sobre la implementación de la visión hacia el desarrollo, lo que de alguna manera puede ser una dimensión institucional. Aquí la generación de consensos y el establecimiento del marco político e institucional adecuado son fundamentales. Los caminos al desarrollo siempre generan tensiones entre los beneficios sociales y los privados, referidos a cómo se distribuyen las rentas provenientes de recursos naturales.
Para confrontar y hacer dialogar la política con la economía, lo público con lo privado, y para analizar las tensiones redistributivas entre regiones y sectores hemos diagramado una mesa especial con reconocidos politólogos y economistas. Promover competitividad sistémica, cadenas de valor con potencial de mayor productividad, mejorar el perfil de las exportaciones con innovación y tecnología, canalizar el financiamiento hacia la infraestructura y los sectores estratégicos para el desarrollo, entre otros aspectos, requiere siempre de condiciones y marcos de consensos básicos para formular y gestionar las políticas públicas en cooperación con el sector privado. Como suele señalar el gobernador Daniel Scioli, "la dicotomía 'Estado o mercado' ya está obsoleta y es contraproducente para cualquier estrategia de desarrollo. Cuando inclinamos el fiel de la balanza hacia los extremos -planificación central por parte del Estado de un lado y supremacía absoluta del mercado en la asignación de los recursos de otro lado- fracasamos como país y como sociedad".
Potencial
Un capítulo especial de la jornada lo dedicaremos al complejo agroalimentario y agroindustrial -nuestro segundo eje temático del seminario-, cuyo protagonismo ineludible se encuentra en la provincia de Buenos Aires. Ambos son fundamentales para la tarea de diversificar la matriz productiva y descomoditizar la base exportadora.
La elevada competitividad de campo y de la agroindustria, el potencial para seguir asimilando innovación y tecnologías y el dinamismo para cambiar su forma de organización a través del tiempo, dando cabida al ingreso de nuevos agentes productivos, nos permiten ser muy optimistas.
En este caso las categorías de "enfermedad" o "maldición" que la literatura aplica para alertar sobre el riesgo de ser altamente dependiente de la exportación de commodities, la repensamos como "oportunidad" y como "bendición". Y no es antojadizo, ya que estamos experimentando una verdadera revolución en las cadenas de valor agroalimentarias. Especialmente en sus eslabonamientos hacia atrás, lo que son insumos para el agro (maquinarias, semillas, agroquímicos, fertilizantes, servicios técnicos). Aunque seguimos teniendo mayores desafíos en los eslabones que involucran el procesamiento industrial de las materias primas.
La transformación del agro argentino muestra un excelente ejemplo de cómo se puede dar un salto de productividad y competitividad a partir de un paradigma exitoso en base al triangulo de biotecnología, tecnologías de la información y de las comunicaciones.
Otra razón que funda nuestro optimismo en el complejo agroalimentario es en relación a la plataforma Mercosur. Esto nos permite, junto a Brasil, tener un liderazgo mundial por ejemplo en la producción de oleaginosas, maíz y carnes bovinas, donde representamos aproximadamente 30% del mercado mundial. Por supuesto que juntos tenemos que aprovechar la fortaleza para avanzar en el tablero mundial de los agroalimentos.
Financiamiento
Nuestro último eje temático de la jornada lo dedicaremos al financiamiento como elemento decisivo para la competitividad y el desarrollo productivo. Resulta clave comprender y debatir la importancia de las políticas y estrategias autónomas para movilizar el ahorro interno y externo a favor de los sectores clave en un proceso de desarrollo.
Los mercados por si solos no aseguran que los mayores ingresos del frente externo fluyan naturalmente hacia mayor inversión productiva. Por el contrario muchas veces la falta de instrumentos y políticas adecuadas facilitan la fuga y reversión de los excedentes de empresas multinacionales hacia sus casas matrices, en detrimento de estrategias de desarrollo local.
Tanto la banca de desarrollo como la banca pública están llamadas a tener una función de liderazgo hacia el conjunto del sistema financiero y mercado de capitales, incentivando al resto de instituciones privadas a sumarse a proyectos que favorezcan la competitividad de nuestras economías.
Contaremos con el intercambio de experiencias de importantes bancos públicos de Brasil, Uruguay y Chile para enriquecer y pensar distintos modelos de movilización del ahorro interno, fondeo y asistencia crediticia para el desarrollo.
En síntesis, esperamos ofrecer una jornada que sea estimulante en sus propuestas, profunda en los análisis e intensa en los debates. De esta forma aspiramos a contribuir con un simple aporte para futuros encuentros sobre la agenda del desarrollo en nuestro país y en toda la región.


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