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Firmeza (retórica) de EE.UU. y Europa
Barack Obama se refirió ayer a la represión de las revueltas iniciadas el 17 de febrero. «Esta violencia debe parar», reclamó el mandatario en sus primeras declaraciones en público sobre Libia, en las que calificó de «indignante e inaceptable» tanto el derramamiento de sangre como «las amenazas y órdenes de disparar contra manifestantes pacíficos».
«Estas acciones violan estándares internacionales y la decencia común», condenó y señaló que Estados Unidos está evaluando «un amplio espectro de opciones» para aumentar la presión contra Libia, tanto de forma multilateral como unilateral.
En ese sentido, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, indicó que Estados Unidos sigue apostando por una postura unificada con la comunidad internacional contra Libia, pero no descartará ninguna «opción», incluida la imposición de sanciones tanto unilaterales como multilaterales.
Según indicaron especialistas, Estados Unidos se enfrenta a la encrucijada de perder a una aliado contra el islamismo radical. Luego de intensos acuerdos y pactos comerciales, Gadafi se puso de lado de la Casa Blanca hacia 2002-2003 y su régimen colabora en la erradicación del terrorismo. La posición es delicada, más aún si se tiene en cuenta la caída de otra mano derecha, el ahora expresidente de Egipto.
Paul Wolfowitz, ex subsecretario de Defensa de la era George W. Bush, declaró: «Es vergonzoso que estemos de brazos cruzados». «Deberíamos pensar en la horrible reputación que EE.UU. se está ganando, con su inacción, entre el pueblo libio y en toda la región».
Por otra parte, según se desprende de un comunicado de la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, el bloque se muestra «dispuesto» a imponer sanciones si Trípoli prosigue la represión sangrienta, aunque en el calendario no figuran fechas para que se discutan las medidas de fuerza.
Ayer a la mañana, Bruselas informó que los socios de la UE decidieron suspender cualquier emisión de licencias de exportación de armas y de exportaciones europeas a Libia, hasta nueva orden. Por el momento es la única determinación tangible sobre la mesa. Y es que de acuerdo con un informe de la UE, Italia, Malta, Alemania, Reino Unido y Bélgica, entre otros socios comunitarios, figuran entre los mayores exportadores europeos de material bélico a Libia.
En realidad, la decisión de la UE de imponer o no sanciones contra Libia se está convirtiendo en un complejo duelo diplomático entre el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
«Il Cavaliere» lleva varios días intentando frenar cualquier tipo de medida contra Gadafi, a quien denomina cariñosamente «il colonello», el coronel. Mientras tanto, en la otra esquina del cuadrilátero se sitúa Sarkozy, quien ayer pidió la imposición de duras medidas contra el país norafricano. Un uso tal de la violencia contra la propia población es indigno», se asegura en un comunicado del Palacio del Elíseo.
Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA


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