“Flamenco, tango y bolero son géneros hermanados”

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Entre mañana y el 4 de octubre, Diego El Cigala realizará una amplia gira argentina que pasará por Santa Fe, Rosario, Mar del Plata, Salta, Neuquén, Resistencia, Córdoba y Mendoza y culminará en el Gran Rex de Buenos Aires. Antes de su viaje, dialogamos con él:

Periodista: ¿En qué se modificó su vida a partir de «Lágrimas negras», aquel disco que grabó con Bebo Valdés y que se hizo tan popular?

Diego El Cigala: En todo. Fue un cambio brutal porque se me ha conocido mundialmente por ese disco y aún siguen pasando cosas maravillosas con él. Desde 2002, ya han pasado 10 años y la gente aún sigue comprándolo. No me lo puedo creer pero es una realidad, está como el primer día. Es un disco que hicimos por amor a la música. Y siempre lo he dicho, el mayor premio que he tenido con «Lágrimas Negras» fue conocer a Bebo Valdés. Era mi héroe. Con verle tocar yo he llorado muchas noches, me ha hecho disfrutar muchísimo, he aprendido. Me introdujo en su música y en un sinfín de músicas y le debo también el haber conocido a Chano Pozo, Benny Moré, Rolando Laserie, todo un mundo se me abrió con este hombre. Algún día me gustaría poder tener un pequeño ápice de Bebo, de su persona, como humano, como caballero.

P.: ¿Por qué decidió luego acercarse a la música de Buenos Aires más fuertemente y hacer un disco íntegramente de tango?

D.C.: Pero con el tango me ha pasado lo mismo también. La primera vez que yo canté en Buenos Aires, estaba en el Luna Park y me regalaron una antología de Gardel y de Goyeneche. Me acuerdo que estaba con Chucho Valdés porque no había podido ir Bebo. A partir de ahí, me sumergí en la emoción de conocer al Polaco, a Julio Sosa, a Gardel y a la Negra Sosa. Y se me vino todo un mundo muy querido, porque los primeros tangos que yo escuché fueron los de mi tío Rafael Farina, cuando él llegó a tus tierras con Doña Concha Márquez Piquer. Él se trajo para España dos exitazos que fueron «Los iguales para hoy» y «Vino amargo». Esos fueron los primeros contactos que yo tuve con el tango, entonces para mí hacer ese disco fue una experiencia cercana, sabes, y muy íntima también.

P.: ¿Qué le dejó esa experiencia tanguera y en qué lugar la ubica en su recorrido musical?

D.C.: «Cigala & Tango» fue casi tan importante para mí como aquel «Lágrimas Negras», porque han pasado cosas con este disco que no me las puedo explicar ¿Cómo íbamos a esperar nosotros ganarnos el Grammy a mejor álbum de tango? Lllevártelo de ahí, de la ciudad del tango, con la gente y los grandes artistas que había, ¿una locura, no? Todos artistas con mayúsculas: Susana Rinaldi, Leopoldo Federico, el nieto de Piazzolla, Adriana Varela. Tengo todo el respeto del mundo por los artistas de tango y siempre lo digo.

P.: Es habitual encontrar comentarios diversos sobre su arte y su relación con el flamenco y otros géneros. Usted mismo, ¿en cuales músicas se reconocería más importante?

D.C.: Yo soy un cantaor de flamenco. Eso es así. Sólo que me gusta la música, muchísimo y amo conocer otras culturas. Como trotamundos, me encuentro con otras cosillas y me da por emprender aventuras. Con el tango me he vuelto loco. Pero yo canalizo todo por el mundo del flamenco porque si no, no me salen las cosas.

P.: Se dice muchas veces también que el tango, el bolero y el flamenco son géneros parientes. ¿Coincide con esa opinión?

D.C.: Coincido absolutamente y siempre digo que el tango y el flamenco son dos estilos musicales con muchas similitudes. Y también el bolero. Son músicas de mucha alma, de mucho sentimiento, porque provienen de una pena y son nocturnas y nostálgicas.

P.: ¿Se ha reformulado su relación con la Argentina después del disco de tango?

D.C.: Creo más que el disco y el Grammy son una consecuencia de haber hecho algo con mucho amor. «Cigala & Tango» se pudo hacer y tuvo la respuesta que tuvo porque está hecho con el alma. Yo les pregunté a mis amigos, quise convocar a varios de los mejores para que nos ayudaran a homenajear a la música de Buenos Aires. Así fue que mi hermano Andrés Calamaro me habló de Juanjo Domínguez, y cuando le escuché te juro que se me cayeron los calcetines y me dije, pero de dónde ha salido este Miyagi (digo, por aquel personaje de Karate Kid). Gracias a Dios pudimos contar con él. Hablé también con mi querido Negro, que en paz descanse, con Rubén Juárez y su bandoneón blanco, pero cayó malo y la enfermedad nos lo arrebató en un mes. Y con Mercedes Sosa me pasó lo mismo también. Luego César Luis Menotti me habló de Néstor Marconi, y tuve la suerte de conocerle y que el maestro pudiera hacer unos arreglos y participar del disco, justamente él que ha estado en toda la última etapa con Goyeneche. Tú imagínate, yo estar ahí con esta gente. La verdad me siento muy reconfortado.

P.: Esta vez recorrerá unas cuantas ciudades en su gira argentina. ¿Qué lo ha entusiasmado como para armar ese recorrido?

D.C.: Por suerte hemos podido acomodar los tiempos y recorrer muchos sitios. Yo recibía cartas y mensajes de aficionados de todo vuestro país pero a veces no es fácil poder armar los itinerarios. Estoy muy feliz de llegar a tantos lugares. De verdad, amo la Argentina; me siento y me hacen sentir como uno de ustedes y lo agradezco.

P.: ¿Cómo serán estos conciertos y qué lo ha llevado a invitar a Adriana Varela a participar de ellos?

D.C.: Parece que los caminos siempre me llevan a Goyeneche. Tendré la suerte de compartir con Adriana y cantarme un tangazo con ella, que es una de las grandes artistas, y muy querida. Será un gran lujo y si Dios quiere, te adelanto, con Diego Torres también vamos a cantar algo. Yo no sabía que su madre, la Lolita Torres, una gran actriz de cine cantaba la copla, así que Diego conoce el estilo también. Vamos a ver si podemos hacer algo juntos, me gustaría mucho. Finalmente haremos dos funciones en Buenos Aires, sábado 22 y domingo 23. Y me hace mucha ilusión compartir estas dos veladas con estos colegas tan queridos.

P.: ¿Cómo está afectando su trabajo la crisis económica que afecta a muchos países y particularmente a España?

D.C.: Yo no puedo quejarme porque por suerte tengo mucho trabajo y voy por todo el mundo. Pero hay muchos grandes músicos de mi país parados hoy día y es muy injusto saber que siempre es la gente la que paga y no los verdaderos responsables.

P.: ¿Cuáles son sus planes fuera de estos shows en la Argentina?

D.C.:
Habrá nuevo disco. Tiene que ver con esta idea de «Sintiendo América» que es como bauticé estos espectáculos. Hay canciones cercanas para ustedes, cositas de Atahualpa, algunos tangos, nuevas versiones de otros tanguitos que estoy haciendo ahora, ya verán. Y claro, entre mis planes está también gritar muchos más goles del Real Madrid.

Entrevista de Ricardo Salton

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