9 de diciembre 2010 - 00:00

FMI contra G-20: “Puede tornarse en irrelevante”

«Es importante aplicar nuevas normas al sector financiero y necesitamos una supervisión que no tema decir ‘no’ a intereses poderosos», advirtió ayer Dominique Strauss-Kahn.
«Es importante aplicar nuevas normas al sector financiero y necesitamos una supervisión que no tema decir ‘no’ a intereses poderosos», advirtió ayer Dominique Strauss-Kahn.
Ginebra - El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, advirtió ayer que «existe un grave riesgo de que el G-20 se convierta en una institución totalmente irrelevante». El funcionario sostuvo que, tras una leve mejora económica, se puede acentuar la tentación de los líderes de centrarse en los problemas nacionales. En una conferencia en la sede de la ONU, en Ginebra, el director gerente del Fondo manifestó su convencimiento en que el euro seguirá existiendo dentro de cinco años, y admitió que la crisis sigue en Europa, «pero también en otras partes del mundo».

Éstos son los conceptos más destacados de Strauss-Kahn:

La situación en Europa sigue siendo problemática y el futuro es más incierto que nunca. La demora en fortalecer la supervisión y en crear mecanismos efectivos de resolución de crisis bien podría llevar a la próxima crisis.

El problema real es la situación de algunos países europeos. El euro no va desaparecer, llevó tiempo construirlo, aunque eso sí, es una moneda única sin una política económica única, en la que hacen faltan unas políticas únicas, aunque no puedan ser las mismas en Baviera (Alemania) que en Extremadura (España).

Es importante aplicar nuevas normas al sector financiero. Necesitamos una supervisión que no tema decir «no» a intereses poderosos. En Estados Unidos la situación es más incierta. No estamos fuera de la crisis aún, pero no debería haber una perspectiva demasiado centrada en Europa.

El G-20 excluye a 167 países representantes de un tercio de la población mundial, mientras que el FMI tiene 187 miembros. Si bien el Fondo no predijo la crisis, fue el primero en alertar de su gravedad. El modelo global de crecimiento se ha mostrado desequilibrado e insostenible, porque dicho modelo confiaba en la solvencia de los países.

Hoy, como en el pasado, al empeorar los problemas económicos, aumenta la decepción con el equilibrio social, se mina la democracia y se debilitan las instituciones. El gran problema que queda por resolver es la regulación de las entidades financieras que no son bancos, que tuvieron un rol importante en la crisis.

Agencias EFE y Reuters

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