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Folklore renovado sin perder esencia
Hace rato que lo que llamamos folklore dejó de ser patrimonio exclusivo de gente muy aferrada a las tradiciones. Hace rato que hay artistas que desde sus diferentes lugares urbanos, sus distintas historias personales, su «currículum», intentan hacer su propio camino sin olvidarse de dónde vienen pero sin sentirse atados a nada.
En los últimos años, en ese mundo de los renovadores -o, mejor dicho, de los curiosos con talento- del folklore, debemos incluir a este trío formado por el cantante y guitarrista tucumano Juan Quintero, el pianista y cantante de Olavarría Andrés Beeuwsaert y el percusionista y cantante santafesino Mariano Cantero. Tres músicos que se conocieron a fines de los 90 siendo todos alumnos de la Facultad de Bellas Artes de La Plata.
Sus antecedentes marcan un proyecto bien delineado: apuntar a compositores y poetas no tan escuchados dentro del mundo del folklore -Jorge Fandermole, Carlos «Negro» Aguirre, Juan Falú- sumar canciones propias, y de algunos creadores latinoamericanos, como el uruguayo Hugo Fattoruso. En ese mismo recorrido, se han permitido las asociaciones en el esceanrio con artistas de diferentes géneros y orígenes, de Spinetta a Liliana Herrero, de Pedro Aznar a Tatiana Parra, de León Gieco al Mono Fontana. Así, se ganaron el reconocimiento de la crítica y de un público que elige ir por los márgenes de los grandes festivales. Todo eso, además, sin que ninguno de los tres integrantes del grupo abandonaran sus propios proyectos en paralelo.
Como Aca Seca, llevan ya tres álbumes editados, el último de los cuales es «Ventanas», un CD + DVD editado en 2009 con producción de Lito Vitale. Con esos materiales, tratados tal como es habitual en ellos -libertad de arreglos y un tratamiento que respeta las melodías sin abandonar el interés por los instrumentos y la armonía, están llevando adelante un ciclo muy convocante los viernes en el CAFF que continuará hasta fines de marzo. El concierto que presenciamos fue impecable en su formalidad interna, en el repertorio, en su desarrollo estético. Si hubo algún problema, en todo caso, estuvo en la sala; es que se trata de un espacio cultural autogestionado y sostenido a pulmón por los miembros de la orquesta Fernández Fierro, un galpón donde se padece seriamente el calor en días de altas temperaturas y un sonido que está lejos de ser el más prolijo.


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