Entre otros acuerdos de cooperación en materia de economía e inversiones, ciencia y tecnología, y energías renovables, se informó que Alemania ofrecerá una serie de créditos y donaciones para proyectos en defensa del medioambiente en Brasil, y sobre todo en la Amazonia, que suman unos 500 millones de euros.
En ese sentido, ambas mandatarias subrayaron su compromiso con iniciativas que puedan impedir el temido aumento de dos grados en la temperatura del planeta, que será uno de los asuntos centrales de la conferencia de la ONU sobre cambio climático que se celebrará en París en diciembre próximo.
Rousseff, por su parte, anticipó algunas de las metas que se impondrá su país, entre las cuales se comprometió a acabar con la desforestación ilegal en la Amazonia para 2030.
Aunque sea una promesa, la mejor noticia para Rousseff fue el interés manifestado por Merkel en las concesiones de obras al sector privado que Brasil prepara en las áreas de infraestructura y en desarrollo de energías renovables.
Las licitaciones de proyectos para esas áreas comenzarán en los próximos meses y constituirán para Brasil la posibilidad de captar importantes capitales extranjeros, a fin de suplir la fuerte caída de la inversión estatal derivada del ajuste fiscal que el Gobierno se impuso para enderezar la maltrecha economía del país.
En el apartado económico y comercial, tanto Rousseff como Merkel renovaron ayer su respaldo a las dilatadas negociaciones para un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, que ahora parecen encaminarse hacia un intercambio de ofertas antes de fin de año.
| Agencias EFE y DPA |


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