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Francia celebra a su ícono provocador, Serge Gainsbourg
Una pareja que marcó una época: Jane Birkin y Serge Gainsbourg, en la lente del fotógrafo Helmut Newton.
La casa y la tumba en el cementerio de Montparnasse de este provocador, seductor y mito siguen recibiendo visitas de nostálgicos por la figura de alguien encumbrado en todo el mundo por su canción «Je taime moi non plus» («Yo te amo, yo tampoco») y cuyos últimos años estuvieron marcados por su afición al tabaco y al alcohol.
En París, donde nació en abril de 1928 y murió el 2 de marzo de 1991 de un ataque al corazón, se ha inaugurado esta semana una exposición de cerca de 80 fotografías, muchas de ellas inéditas, que busca ahondar en la faceta menos pública del pianista, cantante, poeta y pintor.
Imágenes junto a su pareja de entonces y madre de su hija Charlotte, la también cantante y actriz Jane Birkin, o fotografías en el baño y la habitación de su residencia parisina, realizadas por fotógrafos de la talla de Helmut Newton o William Klein, ilustran más de tres décadas de su trayectoria vital. Al público se le ofreció ya el año pasado un retrato de este símbolo francés con la película «Gainsbourg (Vie heroïque)», del director galo Joann Sfar, que recorre desde su infancia hasta el romance con Brigitte Bardot o los escándalos que salpicaron parte de sus 63 años de vida.
Esa biografía cinematográfica se alzó con tres premios César, los máximos galardones del cine francés, en la gala del pasado febrero, lo que contribuyó a calentar motores para la celebración del aniversario que se conmemoró ayer. Sirvan a modo de ejemplo las más de 60 horas de programación que le dedican las distintas emisoras de «Radio France» para redescubrir, según ese grupo, a un «Gainsbourg excesivo, pero igualmente dotado de gran delicadeza y pudor».
Reportajes, testimonios y versiones de sus canciones por cantantes franceses actuales marcan una jornada en la que también sale a la venta una nueva edición de «Los manuscritos de Serge Gainsbourg», reunidos por Laurent Balandras en una tirada limitada de 500 páginas. En ese volumen de la editorial Textuel, procedente en parte de la colección privada de su hija Charlotte, se exponen borradores, anotaciones o reproducciones de sus pequeñas agendas Hermès, que reflejan a un hombre que en el trabajo editaba sin cesar sus creaciones.
En la intimidad del artista también se podrá bucear a través del libro «Gainsbourg Inside», que recopila recuerdos de quien fuera su mayordomo durante una década, Fulbert Ribeaut, y las fotos expuestas en la mencionada exposición, que se clausura la próxima semana.
Su faceta como cantante, que dejó para la historia otros títulos como «Aux Armes et caetera», versión reggae del himno francés La Marsellesa, «La Javanaise», o «Bonny and Clyde», que evoca junto a Bardot al célebre dúo criminal estadounidense, también va a ser revisada. Todas sus canciones han sido editadas de nuevo en una serie de 20 CD que salió a la venta este lunes, con algunas piezas desconocidas para sus admiradores, como una versión instrumental del «Valse de Melody» o grabaciones más extensas de otras como «Daisy Temple».
«Gainsbourg no lo había dicho todo», se puede leer esta semana en los medios locales, que califican ya a 2011 de «año nostálgico», con grandes fotos de un hombre cuyo controvertido atractivo físico no le impidió seducir a las más guapas de la época. Esa vertiente conquistadora centra el documental «El hombre que amaba a las mujeres», difundido por una de las cadenas públicas francesas.


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