Los primeros resultados atribuyeron a la fuerza de Marine Le Pen el 7% de los votos, seis puntos más que en 2008. Es un alto porcentaje a nivel nacional dado que presentó candidatos en apenas 596 de 36.000 municipales de todo el país. El número podría crecer en el balotaje del próximo domingo en el que participará en unos 200 de los cerca de 600 municipios en los que se presentó.
El ultraderecha arrasó sobre todo en el sur y ganó de manera imprevista en diferentes ciudades del país, según datos no definitivos. En una de las ciudades, Hénin-Beaumont, cuna del movimiento obrero francés, se hizo ya con la alcaldía en la primera vuelta de ayer, después de que la lista de Steeve Briois acaparara el 50,26 % de los sufragios.
Los primeros datos confirmaron que el FN tiene grandes chances de convertirse en la formación más votada en las elecciones europeas del 25 de mayo, donde se espera una oleada de votos para la derecha euroescéptica de la Unión Europea (UE).
Impulsado por el descontento hacia el Gobierno socialista y por los escándalos que salpicaron a la derecha tradicional en la recta final de la campaña, como escuchas judiciales al expresidente Nicolas Sarkozy que revelaron un presunto delito de tráfico de influencias, su partido, según Le Pen, dio por terminada la "bipolaridad política" de Francia.
"El FN llega como una gran fuerza autónoma, una gran fuerza política, no sólo nacional, sino también local, y creo que es una de las revelaciones de esta jornada, porque la llegada en cabeza en ciudades tan importantes, y puede que inesperadas, demuestra que se implanta, tal y como quería hacerlo", dijo la excandidata presidencial.
Se trataba del primer test electoral importante desde la llegada al poder hace casi dos años del socialista Hollande, que desde entonces bate récords de impopularidad en un contexto de crisis.
A nivel nacional, el PS fue superado por la derecha tradicional de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), que lograba el 48% de los votos.
El revés electoral para el oficialismo podría llevar a un cambio de gabinete y alentar críticas contra una serie de nuevas políticas en favor de las empresas que deben someterse a una moción de confianza del Parlamento en los próximos días.
Los socialistas también perdieron en las dos principales ciudades del país, París y Marsella, ante el conservador UMP.
La candidata de derecha Nathalie Kosciusko-Morizet (UMP) encabezaba anoche el duelo crucial por la alcaldía parisina delante de la socialista Anne Hidalgo. Mientras que el aspirante del PS, Patrick Mennucci, se ubicaba tercero en Marsella detrás de la UMP y el Frente Nacional.
El portavoz del Partido Socialista, David Assouline, deploró el "alza importante e inquietante" de la extrema derecha.
A su vez, el presidente de la UMP, Jean-François Copé, aseguró que las condiciones para una "gran victoria" de su partido de derecha estaban reunidas de cara a la segunda vuelta del 30 de marzo. "Es capital que aquellas y aquellos que votaron por el Frente Nacional para expresar su ira y exasperación contra la izquierda vuelquen sus votos a los candidatos de la UMP en la segunda vuelta", dijo.
Por su parte, el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, dijo comprender que "en un contexto económico y social difícil para los franceses", algunos expresaron su preocupación con la abstención y los votos a otros partidos, pero juzgó como prioritario dar su apoyo a las fuerzas de la izquierda en el balotaje.
Los comicios estuvieron marcados, además, por una abstención récord de alrededor del 35%.
| Agencias EFE, AFP, ANSA, DPA y Reuters |

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