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Francia: excusas para la “gaffe” socialista
El jefe de Gabinete, Patrice Biancone, confirmó ayer que la cuenta de Twitter de Trierweiler «ha sido pirateada» y que se solicitó la intervención del servicio de seguridad de la presidencia para determinar el origen de los textos apócrifos.
El presidente Hollande permaneció en silencio durante la jornada, pero algunos de sus colaboradores aseguraron que el episodio «hizo enfurecer» al mandatario, aunque no precisaron si fue por el Twitter «pirata» o por el presunto apoyo de su actual pareja a Falorni.
La mayoría de los franceses descree de la versión del «pirata» informático, pues «la actual primera dama y la primera mujer de Hollande se detestan», escribieron varios medios.
Algunos periodistas recordaron que en las elecciones presidenciales de 2007 Valérie Trierweiler -por entonces colega de muchos de ellos- votó en blanco para no colocar en la urna la boleta de Royal, candidata socialista.
Para el entorno de Hollande, por más que reciten la versión del presunto «pirata», Valérie Trierweiler «ha superado todos los límites», una opinión que desde el estallido del escándalo han rebotado muchos socialistas en las redes sociales.
La cuenta Twitter de Trierweiler difundió el martes un breve mensaje de menos de 140 caracteres que originó el primer escándalo de la presidencia del socialista Hollande, pues la rival de Falorni es la socialista Royal, única candidata bendecida por el Gobierno y que comparte con Hollande la paternidad de cuatro hijos.
La actitud de Trierweiler desató algunas ironías, como comparar a Hollande y «sus dos mujeres» con la serie de televisión «Dallas», en la lucha de poder e intrigas.
Los servicios de seguridad del Palacio Presidencial del Elíseo fueron convocados para individualizar al «pirata» que ayer (a las 17.49) se ha atrevido a enviar un nuevo y misterioso tweet desde la cuenta de la primera dama.
El nuevo tweet fue en realidad un simple link que remite a un artículo en el diario on line Rue 89, que informa sobre un supuesto enfrentamiento entre Trierweiler y el cotidiano Le Monde.fr.
De acuerdo con la versión de Rue 89, la primera dama exigió al medio digital que retire un par de fotos que la retrataron en los jardines del Elíseo y que fueron tomadas sin su consentimiento, mientras su pareja, el presidente Hollande, sí era fotografiado con su consentimiento por el fotógrafo Raymond Depardon. Sin embargo, Trierweiler ha desmentido haber enviado ese texto, negó haber exigido a Le Monde.fr que retire las fotos y aseguró: «Mi cuenta de Twitter está probablemente pirateada».
Las eventuales secuelas electorales del «Trierweilergate», como ha sido bautizado por algunos medios de comunicación, han sido minimizadas desde el seno del Partido Socialista, con la finalidad de que no afecte a la candidata Ségolène Royal.
La candidata oficialista confrontará con Farloni por la banca legislativa del Departamento de La Rochelle, en cuya ciudad cabecera Henin-Beaumont -fortaleza del norte del país asediada durante la Guerra de los Cien Años- ha desembarcado la jefatura del Partido Socialista con su presidenta, Martine Aubry, en primera fila para apoyar a Royal, pero también el periodismo en la búsqueda de repercusiones del escándalo del Twitter.
Las encuestas indican que Royal tiene escasas posibilidades de vencer el domingo próximo a Falorni, quien en respuesta a un pedido de Aubry para que retire su candidatura respondió: «No estamos en la Unión Soviética».
Aubry pidió a los socialistas franceses que voten por los candidatos oficialistas para «amplificar» el resultado electoral del domingo pasado, regalando a Hollande «una mayoría fuerte, sólida y coherente».
Agencia ANSA


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