7 de diciembre 2017 - 23:19

Francia llora a su “Elvis” nacional

El cantante y actor, cuya popularidad se mantuvo incólume durante casi seis décadas, tenía cáncer de pulmón. Recibirá honores del Palacio Eliseo.

Johnny Hallyday. Desde 1960, cuando apareció su primer disco y poco después su gran hit “Souvenirs souvenirs”, su fama no decreció.
Johnny Hallyday. Desde 1960, cuando apareció su primer disco y poco después su gran hit “Souvenirs souvenirs”, su fama no decreció.
París - "Escribo esto sin poder creerlas: mi hombre no está más", escribió ayer Laeticia Hallyday para anunciar, poco después de las tres de la mañana, la muerte a los 74 años del músico más popular de la historia de la canción francesa. Poco antes, Laeticia había llamado por teléfono al presidente Emmanuel Macron para avisarle de la muerte de Johnny Hallyday.

El país entero, sin distinciones políticas, sociales o generacionales, se despertó llorando al mito, al hombre que vendió 110 millones de discos. Una decena de vehículos blindados de la Policía custodió de inmediato la zona en torno de la residencia de Marnes-la-Coquette, en las afuertas de París, a la que Johnny volvió hace un mes tras haber sido hospitalizado por una crisis respiratoria. "La enfermedad está en tu mente", había dicho hace un año al hablar del cáncer de pulmón que quería enfrentar, renunciando inclusive -in extremis- al infaltable cigarrillo entre sus labios.

"Que je t'aime", "Noir c'est noir", "Quelque chose de Tennessee", "Allumer le feu"... todas las radios comenzaron a emitir desde la noche los llamados telefónicos de los oyentes, de los políticos, los músicos, los ancianos y los jóvenes fans, deseosos de explicar "aquella vez" que Johnny cantó este o aquel tema, o que se lanzó sobre la marea de sus seguidores en un concierto.

El Eliseo piensa en un "homenaje nacional" para el adiós al músico, y hay quien evoca hasta los "funerales de Víctor Hugo" para imaginar el fenómeno Johnny, no siempre fácil de entender fuera de Francia. Hallyday inventó y encendió la llama de un "rock a la francesa".

Se llamaba, en realidad, Jean-Philippe Smet, y había nacido el 15 de junio de 1943 en París, de padre belga y madre francesa, que se separaron tras su nacimiento. El creció con una tía que tenía dos hijas, una de las cuales se casó con Lee Halliday: fue el nombre en que se inspiró para lanzarse al mundo del espectáculo. A mediados de los años 50, en París, descubrió el cine y el rock, conoció a Eddy Mitchell y Jacques Dutronc, pero sobre todo escuchó y siguió las huellas de Elvis Presley. Apareció en televisión en 1959; los productores lo descubrieron y en 1960 salió su primer disco, seguido de inmediato por otro con su primer hit, "Souvenirs, souvenirs".

Desde los años 60 comenzaron los triunfos en vivo: en el Olympia entre otras salas míticas, y edita "Salut les copains", convirtiéndose para todos en "l'idole des jeunes", "el ídolo de los jóvenes". En 1965 se casó con Sylvie Vartan, también ella joven cantante, y nació su hijo David. Es la época "ye-ye", y la pareja se convirtió enel símbolo francés del pop. Entretanto, Johnny publicó un álbum histórico, "Generation perdue". La canción que hoy todos tararean, recordándolo, se remonta a aquellos años, 1969: "Que je t'aime". Y luego fue el turno del cine, con la inolvidable participación en "La aventura es la aventura", de Claude Lelouch, en 1971.

En un reciente reportaje que le hizo este diario en Mar del Plata a Lelouch (quien consideraba "un hermano" a Hallyday), él reconoció la gravedad de su enfermedad pulmonar aunque confió en que la superaría.

Con Sylvie llegó la crisis, y en 1975 se separaron. Johnny, aun con sus fans siempre fieles, parecía encaminarse hacia el ocaso. Pero consiguió levantarse y en 1977 publicó uno de sus grandes éxitos, "Elle m'oublie". Con altibajos a caballo de 1980, llega luego "Quelque chose de Tennessee", el vínculo con la actriz Nathalie Baye, de quien nació en 1983 su hija Laura Semet. Luego fue el matrimonio en 1990 con Adeline Blondieau, hasta unirse definitivamente en 1996 con Laeticia, que lo acompañó hasta el final.

En 1993, para sus 50 años, fue el primer megaconcierto en el Parc des Princes, y cinco años después un gigantesco triunfo en el Stade de France, después del Mundial de Fútbol que ganó Francia. El fenómeno se hizo mito, mientras en una entrevista con Le Monde Johnny habló de la cocaína y su costumbre de consumirla para "trabajar, mantenerse firme".

El físico sufrió las consecuencias pero él no decayó: celebró la llegada del año 2000 con medio millón de personas aclamándolo bajo la Torre Eiffel, pero ya se lo veía cansado y envejecido; en 2009 fue hospitalizado por un primer cáncer, y luego volvió a escena, donde en 2013 festejó sus 70 años cantando frente a fans en pleno delirio.

Hasta que llegó el cáncer de pulmón y el sueño de retomar tarde o temprano la gira de los "viejos canallas", con Eddy Mitchell y Jacques Dutronc, se convirtió en el último proyecto en el que nunca dejó de creer hasta el final.

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