Con la visita, enmarcada en el deshielo diplomático iniciado hace casi ocho meses, Kerry se convertirá además en el primer jefe de la diplomacia norteamericana que visita Cuba en 70 años. Ambos países retomaron formalmente sus relaciones diplomáticas el último 20 de julio, cuando la bandera cubana comenzó a ondear en Washington tras un acto protagonizado por el canciller del régimen, Bruno Rodríguez.
Casi un mes después, Kerry tiene previsto hacer lo mismo en el jardín exterior del edificio frente al emblemático Malecón habanero que albergó a la antigua embajada estadounidense hasta 1961. La construcción de siete plantas funcionó en las últimas décadas como una "Sección de intereses" norteamericana, similar a la que Cuba tuvo en Washington hasta el 20 de julio.
Kerry permanecerá en la isla sólo unas horas, ya que está previsto que el viaje se extienda sólo por el día. La agenda divulgada por la parte cubana incluye una reunión con su homólogo Rodríguez y una posterior conferencia de prensa.
"Es básicamente una visita protocolar, que se corresponde a lo que hizo el canciller Bruno Rodríguez aquí en Washington", explicó Michael Shifter, presidente del "think tank" Diálogo Interamericano.
El representante de Barack Obama, sin embargo, deberá mantener un equilibrio diplomático abogando por la defensa de los derechos humanos y las libertades políticas pero sin ofender a los cubanos, consideró el experto. "No es una visita oficial para encontrarse con todos los sectores cubanos, pero, obviamente, él quiere mandar un mensaje de que con la presencia de una embajada en La Habana, EE.UU. va a mantener su política de tener una embajada abierta donde todos los sectores están bienvenidos, incluidos los disidentes", dijo Shifter.
La oposición cubana ha ocupado un lugar central en la política de la Casa Blanca desde que ambos países rompieron relaciones diplomáticas hace 54 años. Sin embargo, la decisión de no mostrarse en la ceremonia junto a los disidentes demuestra que Washington está cambiando su enfoque sobre la oposición y en su intención por reafirmar los vínculos con La Habana.
Al respecto, grupos del exilio cubano en Miami (EE.UU.) consideraron "un lamentable patrón" que los disidentes no hayan sido invitados al acto de mañana, un malestar que persistía pese a que Kerry confirmó una reunión privada con la disidencia. "No me sorprende porque este Gobierno ha tenido una postura de concesión tras concesión con la dictadura cubana, es un lamentable patrón", expresó el secretario internacional del Directorio Democrático Cubano, John Suárez.
La pugna por Cuba también amenaza con trasladarse a la campaña por las elecciones presidenciales de 2016. Dos de los candidatos a las primarias republicanas son de origen cubano: el senador Marco Rubio y Ted Cruz. Y Jeb Bush fue gobernador de Florida, bastión del exilio cubano.
Rubio escribió en Twitter que "los activistas por la democracia en Cuba merecen respeto por parte de Estados Unidos, y no esta bofetada en la cara".
Por su parte, el congresista Mario Díaz-Balart reiteró que a pesar de estos desplantes, "la oposición sigue firme dentro de Cuba y en el Congreso de Estados Unidos" para mantener el embargo comercial a la isla. "Podrán estar alzando la bandera de los Estados Unidos, que significa libertad y democracia, pero realmente lo que están haciendo es alzando la bandera blanca de la rendición de todos los principios de los Estados Unidos", subrayó Díaz-Balart.
Aunque la antigua Sección de Intereses de Cuba y la de Estados Unidos en La Habana ya son formalmente embajadas desde julio, ambas legaciones están aún a la espera del nombramiento de sus respectivos diplomáticos. Los republicanos ya amenazaron con bloquear las designación del futuro embajador en La Habana.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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