Sobre la mesa, una solución antigua, exigida por las diferentes facciones palestinas desde hace años, defendida igualmente por la comunidad internacional, y que ahora el movimiento terrorista Hamás trata de hacer sólo suya. "El Gobierno israelí está en una encrucijada. Sabe que el bloqueo a Gaza es el problema y su levantamiento la única solución", explica una fuente diplomática europea bajo anonimato. "La cuestión es cómo aceptar algo que se le exigió desde hace años y a lo que se negó con obstinación, sin que parezca una derrota", agregó.
Ayer mismo, el propio primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pareció alinearse con este razonamiento al advertir de que no permitirá que el movimiento islamista se apunte una victoria diplomática que personal y políticamente lo dejaría muy tocado. "Si Hamás piensa que puede encubrir su derrota militar con una victoria política, está en un error. Yerra al creer que con una lluvia de cohetes va a conseguir rendirnos", afirmó.
El jefe del Gobierno israelí parece, sin embargo, partir con desventaja, después de que un informe castrense filtrado esta semana por la prensa local desestimara una reocupación de Gaza por el alto costo económico, en vidas humanas y en respaldo internacional, que tendría una operación que muchos creen imposible. En este marco, con sus socios de la ultraderecha prestos a saltar sobre su cadáver político, y los de centro presionando para que acepte el fin de las hostilidades, Netanyahu se agarra desde hace días al mantra de la desmilitarización de la Franja para salir airoso.
En ese sentido, algunos miembros del gabinete, como el ministro de Finanzas y líder ultranacionalista Naftalí Bennett, proponen aceptar el alivio del bloqueo, pero presentarlo como una decisión unilateral israelí, sin acuerdo formal con Hamás, ya que en su opinión fortalecería al movimiento islamista. Una idea que comparte el presidente palestino, Mahmud Abás.
Abás se aferra a la iniciativa egipcia, que propone sellar el fin de las hostilidades y negociar después la apertura de fronteras, el puerto y el aeropuerto. Fórmula que rechaza de plano Hamás, que exige estas condiciones antes de aceptar cualquier alto el fuego.
| Agencia EFE |

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