Se espera que un millón de personas cruce al país trasandino para participar de los actos previstos la semana que viene. El Sumo Pontífice llegará a Santiago el próximo lunes por la noche.
Controles. Frigerio y Cornejo recorrieron los pasos fronterizos que conectar Mendoza con la república de Chile, para supervisar las estrictas medidas de seguridad preparadas. Se espera que un millón de personas crucen a ver al Papa.
A tres días de la llegada del Papa a Chile, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio viajó a Mendoza para supervisar los pasos fronterizos internacionales. Junto al gobernador Alfredo Cornejo, el titular de la cartera política aseguró que "venimos trabajando durante todo el año con la provincia para mejorar la logística con obras, pero lo que va a suceder la semana que viene es extraordinario, estamos esperando un millón de personas cruzando la frontera en todo el país, eso obliga a un procedimiento especial". En ese sentido habló de "paradas en Luján de Cuyo, Uspallata para que Las Heras no sea el cruce donde no haya servicios y seguridad para tanta gente". Agregó que se está trabajando en la logística de proveer servicios sanitarios, seguridad y ambulancias para que todo transcurra con la mayor normalidad posible, "sabiendo que todos se van a tener que armar de mucha paciencia ya que mucha gente quiere ir a ver al Papa, además del cambio de quincena que complica doblemente el tema".
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El Papa pisará suelo chileno el próximo lunes a las 20:10, en un vuelo de Alitalia que aterrizará en el aeropuerto "Alfredo Merino Benítez" de la capital chilena. A las 21 lo espera una cena en la Nunciatura Apostólica, en el barrio Providencia. La primera actividad pública será al día siguiente.
El martes arrancará a las 8:20 con una visita al Palacio de la Moneda, la sede presidencial. Y a las 10 será el acto más masivo de la semana: una misa pública en el Parque O'Higgins, en la que se espera que se congreguen más de medio millón de fieles. Por la tarde, el Papa llevará adelante una de sus actividades favoritas: la visita a una cárcel, en este caso de mujeres, que está ubicada en San Joaquín. Allí seguramente hará el tradicional lavado de pies de las internas, en memoria al acto de humildad que les dio Jesucristo a sus apóstoles, una ceremonia que se suele llevar a cabo cada Jueves Santo.
El miércoles será un día con fuerte contenido político para ambos lados de la Cordillera, porque a las 8 partirá hacia Temuco, en el sur chileno, donde la actividad de los grupos mapuches es tanto o más violenta que del lado argentino. La visita clave será a las 12:45, con el almuerzo con habitantes de esta región de la Araucanía. Será en la Casa Madre de la Santa Cruz, ubicada en los altos del cerro Ñielol, un territorio que los mapuches reclaman como propio. Hay expectativa por conocer el contenido del mensaje papal en esas tierras en conflicto y sobre cuánto dejará filtrar la Iglesia sobre esta excursión al sur.
Ese mismo día regresará a Santiago a las 15:30 y dos horas después tendrá un encuentro con jóvenes en el Santuario de Maipú, en el que también se espera una multitud. A las 18:30 utilizará el papamóvil para conducirse a la Pontificia Universidad Católica de Chile, uno de los establecimientos educativos más importantes del país. Cerrará ese miércoles agitado a las 19, con una visita a la Casa de Estudios Católicos, sobre la avenida O'Higgins.
El jueves ya no tendrá actividades oficiales en la capital, ya que a las 8:05 partirá vía aérea hacia Iquique, en el extremo norte del país, donde brindará una misa en el Campus Lobito. El periplo terminará con un almuerzo con el séquito local en la casa de retiro del Santuario Nuestra Señora de Lourdes, de los Padres Oblatos, ya que a las 17:05 el avión lo esperará para salir rumbo a Perú, segunda escala de este viaje latinoamericano en el que, una vez más, Francisco decidió evitar a la Argentina y su famosa "grieta".
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