Hasta las dos de la tarde parecía ser una rueda como tantas de las que nos está acostumbrando el mercado. Esto es un día de suba, estableciendo nuevas máximas históricas. Pero a partir de ahí se inició una baja que, a pesar de un atisbo de recuperación en la última media hora de la jornada, encontró al Promedio Industrial retrocediendo un 0,52%, a 15.307,17 puntos. Con esto, la semana queda hasta ahora del lado perdedor (-0,3%), pero no lo suficiente como para que las dos sesiones que faltan no digan la última palabra (recordar que el lunes próximo no hay operaciones por la celebración del Memorial Day). Puestas las cosas bajo esta perspectiva, es claro que a las 14 sucedió algo que deprimió el ánimo de los inversores, pero no de manera alarmante. Culpable sin duda del cambio en la orientación de los precios fue la difusión de las minutas de la última reunión de la Reserva Federal. A pesar de los múltiples dimes y diretes de los últimos días en los cuales algunos (pocos) gobernadores de la Reserva Federal alimentaban la idea de que el actual programa de inundación de liquidez al sector financiero podía llegar a su fin en un plazo relativamente cercano (junio), mientras otros deslizaban exactamente lo contrario (ayer mismo, Ben Bernanke afirmaba ante el Congreso que sólo suspendería su programa de inundar de liquidez al mercado financiero si la economía crece de manera franca), finalmente los papeles parecieron darles la razón a los primeros. Si algo quedó demostrado ayer es que, al menos en lo que compete a la Reserva Federal, el mercado aplica aquello de que a las palabras se las lleva el viento, y lo que le importa es lo que lleva puesto "el gancho" (si algo demostraron las minutas es que hoy Bernanke no tiene el apoyo ni genera los consensos de antes).
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