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“Gracias a Dylan hoy la gente compra más libros de poesía”
Ignacio Fornés Olmos, su nombre real, tiene más de 2 millones de seguidores incondicionales en las redes. Asegura que hay un enorme público “sub 30” que hoy entra a las librerías en busca de poesía.
Nach. “Uno de mis mayores orgullos es que mis oyentes también se hayan vuelto lectores de poesía”.
N.: El premio a Bob Dylan es porque los del Nobel se han querido salir de cesto, y darle repercusión a la carrera de alguien que aunque ha hecho rock y folk ha marcado con su poesía la cultura popular planetaria durante décadas. Eso es de valorar, aunque los puristas lo entenderán de otra manera. Lo que veo en el medio en que me muevo, de artistas tanto cantautores como del hip hop que hemos editado nuestros libros, es que hay mucha gente joven, de entre 15 y 30 años, que a través de nuestras letras ha conseguido identificarse con un montón de cuestiones humanas suyas. Se trata del grupo sub 30, y hay gente mayor también pero son minoría. Esa gente nos ha hecho ver que se fijan mucho en la fuerza de la palabra, en determinadas frases, en ideas. Y se han acercado a la poesía sin ningún reparo. Gente que antes ni preguntaba por libros de poesía ahora entra a las librerías, revisa los anaqueles y los compra. Que lo hagan con soltura es para nosotros es un orgullo. Cómo que nuestros oyentes se vuelvan lectores.
P.: ¿Cómo se da el crecimiento de sus seguidores?
N.: Estuve durante muchos años trabajando en lugares pequeños, marginales, para un público reducido, pero así creé seguidores que me han sido fieles a lo largo del tiempo. Cada artista, esto vale tanto para el cantante como para el narrador, tiene que conquistar un espacio diferente, alcanzar a tener su propia voz. De lo contrario su trabajo se diluye muy rápido. Creo que logré mi propio espacio a la hora de contar cosas en mis raps y me volqué a una propuesta filosófica, humanística y existencial en mis canciones. Son textos que buscan no ser simple entretenimiento sino algo que podían llevar a sus vidas de manera intensa. Eso creó una conexión con la gente, algo que internet hizo que se expandiera por Latinoamérica. Y de pronto en las redes sociales tenía más de dos millones de seguidores. Lo que digo a través del rap les ha servido para su vida y eso ha hecho que sigan conmigo.
P.: Hay de todo en ese tipo de ese discurso cantado que es el rap, lo político trasgresor, lo sexual, hasta la autoayuda que remite a Paulo Coelho.
N.: Yo opero en todas esas expresiones, no me he limitado a un camino. Ese ha sido el secreto de mi éxito. Tengo canciones que son juegos de palabras potentes como efectos vocales, canciones existenciales como "Manifiesto" o "Anochece", otras que sirven de autoayuda como "Abrázate". Nunca me limité, me di cuenta que en todos los aspectos del hip hop me podía mover. No me iba a ceñir a la protesta, al "si yo me ayudo te ayudo a ti". En mi vida tengo la vertiente crudamente callejera pero también la sensible, eso ha hecho que me vean como un raper con muchas facetas. Capaz de dialogar con Miguel Hernández porque es de mi tierra y me lo pide una universidad, o con Ismael Serrano porque nuestras visiones son muy parecidas.
P.: Dado que usted además es sociólogo, ¿no pensó en escribir un ensayo sobre la cultura hip hop?
N.: Si lo hiciera ahora no me divertiría, y hoy cuento con herramientas con las que me divierto mucho. En otro momento no descarto en reflexionar sobre mi experiencia como protagonista cultural. Una autobiografía con perspectiva de campo social.
P.: ¿En que está después de su libro?
N.: Los libros son islas en lo que me gusta, que es hacer rap, recitales, viajar con el rap, que es vomitar vida con la potencia del hip hop, eso es terapéutico. "Hambrientos" me ha permitido organizar cuestiones emocionales, dar nuevo impulso a la creatividad. Tengo un disco para hacer con Ismael Serrano, y otro con temas compartidos con otros artistas y para eso voy a ir a Estados Unidos y a México.

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