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“Hay que apuntar al segmento alto”
Fernanda Squassini
Periodista: ¿Cuál es la situación del mercado vitivinícola?
Fernanda Squassini: Como en todos los sectores, la crisis impactó de manera negativa. El mercado se desaceleró y las ventas locales bajaron. Algunas compañías pudieron compensar ese descenso centrándose en otros mercados, pero la situación es complicada y obliga a las empresas a buscar nuevas alternativas de negocio.
P.: ¿Cuáles son esas alternativas con un mercado en el que se ha desacelerado el consumo?
F.S.: La clave es apuntar al segmento premium. Si bien es un nicho chico, a este público la crisis no les afecta los bolsillos. Por eso, además de nuestra línea de vinos premium, lanzamos una división de negocios que importa alimentos y bebidas destinadas a ese segmento. Además, estamos desarrollando un emprendimiento turístico, con visitas guiadas y degustación en nuestros viñedos. La crisis nos obliga a buscar nuevas estrategias todo el tiempo para seguir siendo rentables.
P.: Durante los últimos años hubo un boom de bodegas boutique. ¿Qué pasará con ellas ahora que la demanda local se achicó?
F.S.: La mayoría son pequeñas empresas que tienen una producción muy baja de vino de alta gama, que colocan el 80% en el exterior. Los movimientos de la demanda local no impactan en su negocio; en todo caso, su debilidad es que podrían no sobrevivir sin el mercado externo.
P.: Cuando estalló la crisis financiera mundial, muchas bodegas temieron que se frenaran las exportaciones. Finalmente, ¿se modificó el ritmo de ventas al exterior?
F.S.: No. El mercado sigue exportando al mismo ritmo que el año pasado, cerca del 30% de lo que produce. Lo que cambió fueron los países receptores. Antes el mercado europeo y Rusia eran los principales compradores de vinos argentinos. Hoy ese papel lo ocupa Estados Unidos, que consume cada vez más vino. Allí los vinos europeos quedaron caros, y los nuestros se volvieron mucho más competitivos por su relación precio-calidad.
P.: Para empresas como la suya, en las que el mercado local representa la mayor parte del negocio, ¿cómo impacta la tendencia creciente del dólar?
F.S.: Es negativo, porque muchos de nuestros insumos son importados. En el último año aumentaron el 30%, lo cual nos quitó rentabilidad porque no pudimos trasladar ese incremento al precio de los productos, para no quedar fuera de mercado.
P.: ¿Chile sigue aventajando a la Argentina en cuanto a producción de vinos para exportar?
F.S.: Lo que sucedió con Chile es que empezó antes a prepararse para colocar sus productos en el mundo. E influyó mucho la ayuda estatal que allí recibieron los productores para promocionar sus vinos en el exterior. Pero los tintos argentinos son superiores y eso se sabe en otros países.
P.: ¿Cuál es la principal competencia para la industria vitivinícola argentina?
F.S.: Australia. La crisis la golpeó fuerte, pero en cuanto a volumen y calidad sigue siendo el principal competidor.
P.: Desde las compañías de cerveza aseguran que los jóvenes ya casi no toman vino. ¿Qué opinión tiene al respecto?
F.S.: Es cierto que se trata de un nicho del mercado en donde la cerveza es fuerte, pero igualmente los jóvenes siguen consumiendo los espumantes y éste es un escalón que los lleva luego a consumir vinos de mayor calidad y precio.
P.: ¿Qué expectativas tiene para esta segunda mitad del año?
F.S.: Confío en que las ventas repuntarán. Esperamos cerrar 2009 con un crecimiento del 20% en nuestras ventas con respecto al año pasado.


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