3 de agosto 2009 - 00:00

“Hay que apuntar al segmento alto”

Fernanda Squassini
Fernanda Squassini
«La clave para subsistir en el mercado local es apuntar al segmento premium. A este público la crisis no les afecta los bolsillos». La afirmación es de Fernanda Squassini, una de las dueñas de la bodega familiar Dante Robino, que produce cinco millones de botellas al año. En diálogo con Ámbito Financiero, la empresaria habló acerca del impacto de la crisis en la industria vitivinícola y del futuro del mercado local. A continuación, lo más saliente de la entrevista.

Periodista: ¿Cuál es la situación del mercado vitivinícola?

Fernanda Squassini: Como en todos los sectores, la crisis impactó de manera negativa. El mercado se desaceleró y las ventas locales bajaron. Algunas compañías pudieron compensar ese descenso centrándose en otros mercados, pero la situación es complicada y obliga a las empresas a buscar nuevas alternativas de negocio.

P.: ¿Cuáles son esas alternativas con un mercado en el que se ha desacelerado el consumo?

F.S.: La clave es apuntar al segmento premium. Si bien es un nicho chico, a este público la crisis no les afecta los bolsillos. Por eso, además de nuestra línea de vinos premium, lanzamos una división de negocios que importa alimentos y bebidas destinadas a ese segmento. Además, estamos desarrollando un emprendimiento turístico, con visitas guiadas y degustación en nuestros viñedos. La crisis nos obliga a buscar nuevas estrategias todo el tiempo para seguir siendo rentables.

P.: Durante los últimos años hubo un boom de bodegas boutique. ¿Qué pasará con ellas ahora que la demanda local se achicó?

F.S.: La mayoría son pequeñas empresas que tienen una producción muy baja de vino de alta gama, que colocan el 80% en el exterior. Los movimientos de la demanda local no impactan en su negocio; en todo caso, su debilidad es que podrían no sobrevivir sin el mercado externo.

P.: Cuando estalló la crisis financiera mundial, muchas bodegas temieron que se frenaran las exportaciones. Finalmente, ¿se modificó el ritmo de ventas al exterior?

F.S.: No. El mercado sigue exportando al mismo ritmo que el año pasado, cerca del 30% de lo que produce. Lo que cambió fueron los países receptores. Antes el mercado europeo y Rusia eran los principales compradores de vinos argentinos. Hoy ese papel lo ocupa Estados Unidos, que consume cada vez más vino. Allí los vinos europeos quedaron caros, y los nuestros se volvieron mucho más competitivos por su relación precio-calidad.

P.: Para empresas como la suya, en las que el mercado local representa la mayor parte del negocio, ¿cómo impacta la tendencia creciente del dólar?

F.S.: Es negativo, porque muchos de nuestros insumos son importados. En el último año aumentaron el 30%, lo cual nos quitó rentabilidad porque no pudimos trasladar ese incremento al precio de los productos, para no quedar fuera de mercado.

P.: ¿Chile sigue aventajando a la Argentina en cuanto a producción de vinos para exportar?

F.S.: Lo que sucedió con Chile es que empezó antes a prepararse para colocar sus productos en el mundo. E influyó mucho la ayuda estatal que allí recibieron los productores para promocionar sus vinos en el exterior. Pero los tintos argentinos son superiores y eso se sabe en otros países.

P.: ¿Cuál es la principal competencia para la industria vitivinícola argentina?

F.S.: Australia. La crisis la golpeó fuerte, pero en cuanto a volumen y calidad sigue siendo el principal competidor.

P.: Desde las compañías de cerveza aseguran que los jóvenes ya casi no toman vino. ¿Qué opinión tiene al respecto?

F.S.: Es cierto que se trata de un nicho del mercado en donde la cerveza es fuerte, pero igualmente los jóvenes siguen consumiendo los espumantes y éste es un escalón que los lleva luego a consumir vinos de mayor calidad y precio.

P.: ¿Qué expectativas tiene para esta segunda mitad del año?

F.S.: Confío en que las ventas repuntarán. Esperamos cerrar 2009 con un crecimiento del 20% en nuestras ventas con respecto al año pasado.

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