27 de noviembre 2008 - 00:00

"Hay que ver mi cine como a Spiderman"

Incomprendida Martel: se quejó en España de que su cine fue considerado de la zona difícil.
Incomprendida Martel: se quejó en España de que su cine fue considerado "de la zona difícil".
Gijón (DPA) - A la directora Lucrecia Martel no la afecta tanto que a una parte del público no le gusten sus películas. Lo que le provoca indignación, dijo, es que mucha gente no tenga siquiera la oportunidad de verlas. «En el cine es como en el fútbol», opinó en el Festival de Gijón, donde fue homenajeada. «Si solamente existen los grandes estadios, el fútbol de barrio no va a existir. Nosotros, por ahora, estamos en el fútbol de barrio, de provincia. Pero solamente hay esos grandes estadios». Se refiere a las salas de cine en manos de distribuidoras que responden a las grandes productoras estadounidenses y a la falta de espacios para las películas más pequeñas e independientes.

«Nadie hace películas para festivales. Ni el más snob y frívolo de los directores. Cuando uno hace una película, lo que desea es que la vea todo el mundo. Y si existiese el universo poblado, que la vea también el universo. Uno lo que quiere es compartir con los demás», agregó. Tras su paso por Gijón, donde se exhibieron todas sus películas, Martel estrena mañana en España «La mujer sin cabeza» (que se llamará aquí «La mujer rubia»), su último trabajo, que una vez más, al igual que el anterior, «La niña santa» (2004), produjo Pedro Almodóvar y que compitió en el Festival de Cannes.

Martel formuló su deseo de que los espectadores vayan a ver su película como cualquier otra. «La desgracia es que me ubicaron en la zona del cine difícil. Y a mí me parece que a esta película, como a 'Spiderman', hay que ir tranquilo, comprarse una Coca-Cola, una cerveza, pochoclo, sentarse en la butaca y mirarla», señala.

La directora añadió que «ahora tenemos un gobierno con un discurso de izquierda y con muchas acciones muy loables, como los juicios a los responsables de muertes durante la dictadura o la reivindicación de la gesta de las Madres de Plaza de Mayo, pero a la vez muy ausente de los lugares donde se tienen que tomar medidas urgentes y fuertes para hacer una transformación profunda, como la educación pública, la salud pública y la economía».

Martel dijo que, en su film, se propuso analizar el mecanismo por el cual en la Argentina de la dictadura muchas personas no se dieron cuenta de lo que pasaba, lo que ahora se da otra vez con respecto a «la pobreza extrema, el empobrecimiento de las clases bajas, el deterioro absoluto de la educación pública o el deterioro del espacio público».

Tras pasar por algunos festivales más, entre ellos Londres y La Habana, Martel se centrará en escribir el guión de su próximo proyecto: llevará al cine un clásico del cómic argentino, «El eternauta», de 1957, que relata una invasión extraterrestre a Buenos Aires, y otra vez lo hará con la actualidad argentina como referencia.

«Lo que tiene de interesante es que es una ciudad que deja de funcionar como tal y en la que los ciudadanos se transforman en sobrevivientes. Esa experiencia la tiene muchísima gente hoy en la Argentina. Sienten que la ciudad ya no les pertenece, que caminan por ella como sobrevivientes».

Será una película de ciencia ficción, pero con algunas transformaciones en las claves del género. «En general, los géneros son sumamente conservadores en términos de moral. Con 'El Eternauta', el gran trabajo que hay que hacer es no entrar en la trampa de los valores conservadores. Y otro desafío es hacer ciencia ficción, en un momento en que el género está marcado por los grandes presupuestos, con menos recursos y desde Latinoamérica». «Por suerte soy mujer», dice y sonríe. «Hay una infinidad de cosas en las que las mujeres quedamos al margen. Estamos mucho más en una zona de la cultura en la que la posibilidad del fracaso es mayor. Eso hace que la sobrellevemos mejor».

Dejá tu comentario