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"Hay que ver si se mantiene la obsesión por preservar la caja"
• El economista Pablo Nicolini cuestionó la capacidad del FMI en la medición de la inflación
Pablo Nicolini
Periodista: ¿Cómo asoma la economía de 2011?
Pablo Nicolini: Si uno mira el precio de los commodities y las tasas de interés en el mundo, el panorama es excelente y da la sensación que va a durar. Fue una década con la mejor política fiscal, en términos de superávit, de los últimos 100 años. Los incentivos locales para sacar ahorros al exterior no existen. No obstante, desde el punto de vista político se generó una enorme incertidumbre del derecho a la propiedad. Los retornos son muy altos, pero el riesgo que se percibe de intervención y expropiación potencial no va a permitir que las empresas pongan sus precios según las reglas del mercado. Desde la Fed, después de Venezuela es la Argentina el país que se ve con mayores niveles de arbitrariedad.
Periodista: ¿Cree que la visita de los emisarios del Fondo al país modificará la tan controvertida inflación del INDEC?
P.N.: No tengo claro que los técnicos del FMI sean mejores que los de acá. Es una estrategia para lograr un acercamiento del Gobierno hacia los mercados. El Fondo tuvo grandes errores estratégicos en 2001 para con la Argentina. Apoyaron reformas que profundizaron el déficit fiscal y después hablaron de un país irresponsable. Puede ayudar a reinsertar al país en los mercados, pero no creo que con esto sólo se resuelva. Más importante es decidir cuáles son las reglas de juego y si se seguirán tomando con la arbitrariedad de quien gobierna, sin tener una institucionalidad, sin saber lo que pasa con el gasto o el Banco Central o respetar el marco constitucional.
P.: Teniendo en cuenta que los bancarios ya anticiparon que irán por un aumento salarial del 35%, ¿cómo anticipa las paritarias del año próximo?
P.N.: Durante la primera mitad de este año se mantuvieron -en general- en torno a la tasa de inflación que todos creíamos que había, no la del INDEC, claro. La percepción era que el que manejaba el tamaño de la torta era Néstor Kirchner. Ahora habrá que ver quién lo hace. La Presidente propuso un pacto que hasta el momento no mostró avances. Este Gobierno armó una estructura de poder que es muy fuerte, pero depende mucho de las características individuales y el humor de quien lo llevaba adelante, por lo que el panorama se plantea incierto.
P.: ¿También es incierto el papel del Central en 2011 o será similar al de este año?
P.N.: Tenemos un Banco Central con escasa independencia del Gobierno. Si la situación fiscal sale mal, puede disparar la inflación. No existe de parte del BCRA un compromiso firme de mantenerla baja. Eso es muy complejo. No lo era cuando había superávit fiscal, que es lo que venía pasando hasta la primera mitad de este año. Para Kirchner mantener la caja en positivo era una obsesión. Veremos si la obsesión se mantiene.
P.: Usted está muy cerca de las autoridades monetarias estadounidenses, ¿se vio el repunte de las tasas a 10 y 30 años como una señal de que la economía finalmente retoma la buena senda?
P.N.: No me parece para nada que tenga que ver con eso. En el discurso de la Fed el QE2 (plan de expansión monetaria de la Reserva Federal) tenía como objetivo reducir esas tasas. Finalmente, la intervención que decidió la Reserva fue más baja. La caída en las tasas se hizo por expectativa y ahora lo natural es que suban un poco, pero es dentro de movimientos estándares, para nada espectaculares. La economía está creciendo entre un 2,8% y un 3% anual, para ver una firme recuperación deberíamos estar hablando de un 5%.
P.: ¿Hubo diferencias de enfoque entre Estados Unidos y Europa al momento de enfrentar la crisis?
P.N.: En un principio las miradas fueron muy similares. La Fed y el BCE inyectaron capital como nunca en su historia. La diferencia empezó a notarse en este último año, porque la política en Europa es más compleja. Lo que pasa es que los estados de Estados Unidos tienen cláusulas constitucionales que no le permiten gastar más de lo que tienen. Es algo diametralmente opuesto a lo que pasó en el Viejo Continente, donde países como Grecia gastaron muy por encima de sus posibilidades.
P.: ¿Eso no exige una revisión de la estrategia en Europa? ¿Qué pasa si el que cae no es Irlanda sino un peso pesado como Es-paña?
P.N.: La apuesta de Europa es que con los salvatajes efectuados el contagio se frena. Es una apuesta muy complicada que nosotros conocemos bien de cerca. Acá creíamos que al salvar un banco solucionaríamos las cosas y al día siguiente se caía otro. Por otra parte, en Europa hay fuertes ajustes fiscales de los que en Estados Unidos ni se habla.
Entrevista de Ignacio Ros


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