3 de junio 2011 - 00:00

Hebe no habló y el Gobierno la aisló del exapoderado

Hebe de Bonafini encabezó ayer una ronda de los jueves distinta: contó con apoyo de sectores K en medio del affaire Schoklender.
Hebe de Bonafini encabezó ayer una ronda de los jueves distinta: contó con apoyo de sectores K en medio del affaire Schoklender.
El operativo despegue, que la Casa Rosada encaró para desvincular a Hebe de Bonafini y la fundación Madres de Plaza de Mayo de las acusaciones sobre Sergio Schoklender, tuvo ayer su máxima expresión: grupos y funcionarios K tendieron un cerco «solidario» sobre la dirigente.

El respaldo operó en dos planos: la calle y el Palacio. Por un lado, agrupaciones como La Cámpora, Kolina de Alicia Kirchner, La Corriente Peronista Federal y, entre otras, la FTV de Luis DElía se plegaron a la ronda -número 1.728- de los jueves en Plaza de Mayo.

De claro simbolismo, funcionarios como Juan Manuel Abal Medina, diputados K y hasta sindicalistas como Julio Piumato -a pesar de que Bonafini ha sido una feroz crítica de Hugo Moyano, jefe del judicial- asistieron a ese gesto público de apoyo.

Bonafini destacó, incluso, ese hecho: «Nunca pensé que iban a ser solidarios con las Madres», le dijo a Piumato.

En paralelo, dos ministros cristinistas, Florencio Randazzo de Interior, y Héctor Timerman, de Relaciones Exteriores, explicitaron el acompañamiento del Gobierno a la titular de la Fundación y, además, la despegaron del exapoderado Sergio Schoklender.

Aunque todos esperaban sus palabras, Bonafini no habló. No, al menos, de la denuncia que pesa sobre su exprotegido cuyos presuntos desmanejos con fondos de la Misión Sueños Compartidos avanzó a una instancia judicial (ver página 14).

Sí, en cambio, pidió la reelección de Cristina de Kirchner en octubre próximo. Invitó, en ese sentido, a que «suban a este tren de la victoria, porque en octubre no alcanzarán las plazas para festejar».

Luego apuntó a los medios. «Muchos vinieron hoy a esta plaza para ver qué carajo va a decir la Hebe, pero se van a tener que morder la cola porque lo que Hebe va a decir es gracias por tanta solidaridad», aseguró la dirigente frente a unas mil personas.

Sostuvo, además, no querer «perder tiempo en pelotudeces», alusión a las acusaciones que pesan sobre su exprotegido, en referencia al manejo de fondos cedidos por el Estado para programas habitacionales.

«No tenemos tantos medios, son pocos, chiquitos, si tuviéramos muchos más estaría todo el país acá», justificó la concurrencia acotada.

Tuvo, además, elogios hacia el matrimonio Kirchner e insultó a Mauricio Macri. «Se terminaron casi todos los comedores, porque Néstor y Cristina dieron un salto enorme, lo que queda es responsabilidad del hijo de puta de (Mauricio) Macri».

La ronda, un clásico de cada jueves desde 1977, coincidió con una secuencia de acciones judiciales que, a priori, parecen cerca a Schoklender.

En simultáneo, Randazzo y Timerman -éste desde Roma- defendieron la figura de las Madres y de Bonafini, al desligarla expresamente de posibles vínculos con los desmanejos que se atribuyen al ex apoderado de la fundación que encabeza la dirigente.

El canciller focalizó su elogio impoluto en la figura de Bonafini. Manifestó una «total y absoluta confianza por Hebe y por las Madres», pero, aclaró, «por nadie más». Y agregó: «Voy a seguir promoviendo su obra en el extranjero a pesar de cualquier crítica que le quieran hacer».

En tanto Randazzo, que ofició como vocero de la Casa Rosada, solicitó que se investigue «hasta las últimas consecuencias» a Schoklender y admitió que éste «pudo haber defraudado a las Madres de Plaza de Mayo» durante su cargo de apoderado de esa entidad.

Para completar la mancha venenosa sobre el ahora exprotegido de Bonafini, el ministro aclaró que Schoklender «no es funcionario del Gobierno nacional» y que «de ninguna manera se debe sembrar dudas respecto de una organización que es orgullo en el mundo» como Madres de Plaza de Mayo.

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