28 de enero 2011 - 00:00

Hilarante “cumbre” de extravagancias

La obra sobre una sala de espera con diversos ejemplos de desorden obsesivo compulsivo recurre al humor de neto corte popular adaptado por Jorge Schussheim al gusto argentino.
La obra sobre una sala de espera con diversos ejemplos de desorden obsesivo compulsivo recurre al humor de neto corte popular adaptado por Jorge Schussheim al gusto argentino.
«TOC TOC» de L. Baffie. Adap.: J. Schussheim. Dir.: L. Jelin. Int.: M. Dayub, M. Fiorentino, D. CasaM. Petriella, G. Riestra, D. Gentile y J. Vera. Esc.: P. Sabina. (Multiteatro).

Todos tenemos manías (muchas de ellas vinculadas al orden y la limpieza) y extravagancias, como la de revisar, una y otra vez, puertas y llaves de luz o de gas cuando necesitamos asegurarnos de que todo está bajo control. Pero estas mismas conductas que todavía gozan de una discreta aceptación social son vividas como una auténtica pesadilla por quienes padecen un trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.).

Un paciente con T.O.C no es un enfermo mental sino alguien afectado por un «desorden de ansiedad» que lo lleva a cometer actos compulsivos destinados a evitar un supuesto peligro, o a generar una situación aliviadora relacionada con su propia obsesión.

Aferrados a comportamientos e ideas tan estereotipados que a veces rozan la humorada, estos enfermos llegan a la consulta psiquiátrica derrotados por la vergüenza y la culpa y sin saber cómo recomponer su obstaculizada vida social.

El actor, director, animador de radio y televisión y libretista francés Laurent Baffie investigó en el tema, seleccionó algunos casos muy pintorescos y los imaginó en la sala de espera de un cotizado psiquiatra. Sus conductas son risibles pero también hay espacio para la piedad y la nota de ternura. Uno insulta y vocifera groserías sin poder evitarlo, otro calcula y registra cantidades a expensas de su aritmomanía. Hay quien evita las rayas del suelo con destreza de acróbata y la jovencita que repite todo dos veces. La mujer que revisa su cartera eternamente y la que combate gérmenes imaginarios.

Cada personaje está definido con mínimos trazos. El origen de cada sindrome no es lo que importa. Tampoco el historial de cada paciente, sino el valioso trayecto que van compartiendo desde la llegada al consultorio (cada uno encerrado en su problema) hasta su integración como grupo, cuando ya está visto que el especialista no acudirá a la cita.

«TOC TOC» recurre al humor de neto corte popular adaptado por Jorge Schussheim al gusto argentino. Tal es así que las discusiones, chistes y diversos exabruptos de los protagonistas son recibidos por el público con regocijante familiaridad. La directora Lía Jelín, por su parte, fue más allá de la mera competencia entre extravagantes que plantea la obra, al dotar a cada personaje de una carga emotiva que aflora y construye vínculos a través de acciones aparentemente insignificantes como la competencia de Monopoly. Pero sin duda, lo mejor es el elenco, encabezado por Mauricio Dayub (en un rol tragicómico y de gran complejidad) y por Daniel Casablanca que además de funcionar como una especie de coordinador de grupo da vida a un taxista insoportable, pero muy gracioso.

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