Tres militares marcharon por la puerta de la embajada e izaron el estandarte cubano bajo los acordes del himno del país.
En medio de un calor sofocante, unos 500 invitados y una pequeña multitud de curiosos acompañaron la ceremonia en el edificio que desde inicios del siglo XX representa los intereses cubanos.
Afuera, manifestantes gritaban: "¡Viva Cuba!", "¡Fidel, Fidel!" y "¡Cuba sí, embargo no!", en medio de un frenesí de camarógrafos, fotógrafos y periodistas de varios países.
"Nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba", dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez. "Cito la historia para afirmar que hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior", aseguró en un discurso tras izar la bandera de su país en la nueva embajada.
En medio de la multitud que se apretujaba en la sede diplomática cubana en Washington, el cantautor cubano Silvio Rodríguez parecía un anónimo más. "Nunca pensé vivir este día, y mucho menos vivirlo aquí, en Washington", dijo.
En otra sala, Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, señaló: "Es un día fantástico. Personalmente, veo este día como una gran victoria de los cubanos, ya que ahora podemos tener relaciones igualitarias y de respeto mutuo", agregó.
En un gesto simbólico, el pabellón cubano se sumó la madrugada de ayer al resto de banderas de otros países que ondean fuera del edificio del Departamento de Estado en Washington.
En La Habana, la misión diplomática estadounidense no mostraba señales de vivir un día extraordinario, e incluso la bandera de Estados Unidos aún no fue instalada al frente de la sede diplomática.
El secretario de Estado, John Kerry, viajará a la capital cubana el 14 de agosto para presidir la ceremonia de izado de la bandera estadounidense en el edificio ubicado frente al Malecón Habanero.
Entre los pocos elementos que marcaban el cambio de estatuto, había un pequeño cartel impreso en inglés en la entrada que decía: Embajada de Estados Unidos, La Habana, 20 de julio, rematado con una pequeña bandera estadounidense pegada a la reja.
Jeffrey, un empleado del servicio consular, saludó un día histórico, mientras otro funcionario estadounidense contó bajo anonimato que iban a celebrar el acontecimiento en el interior del edificio.
Un férreo crítico al Gobierno estadounidense, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, felicitó ayer a los dos países por la reapertura de sus embajadas y llamó a levantar el bloqueo criminal que mantiene el país norteamericano contra la isla.
Entre los muchos detalles de la jornada, celebrada con mojitos y habanos en la sede diplomática, la delegación cubana llevó a Washington la antigua bandera arriada cuando ambos países rompieron relaciones en 1961.
La bandera fue conservada primero celosamente en Florida por una familia cubana y luego en un museo de la ciudad de las Tunas, en la zona oriental de la isla, contó el canciller cubano.
| Agencias AFP, EFE, DPA, |
ANSA y Reuters

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