25 de abril 2012 - 00:00

Hollande, contra mercados; Sarko, contra foráneos

París - Los candidatos al balotaje francés del 6 de mayo acentuaron ayer su búsqueda de los votos del ultraderechista Frente Nacional, la estrella de la primera vuelta del domingo y árbitro de la futura contienda. En esa línea, el presidente Nicolas Sarkozy no dudó incluso en adoptar un tono manifiestamente antiinmigración.

«Francia no puede seguir recibiendo extranjeros», dijo el mandatario conservador, quien explicó que se propone, en caso de ser reelecto, reducir a la mitad el número de foráneos llegados cada año y someter a «un examen de francés a toda persona que quiera venir» al país a fin de garantizar que será capaz de integrarse.

Sarkozy, que cosechó un 27,18% de los votos en la primera vuelta, por detrás del candidato socialista François Hollande (28,63%), acusó a su rival en declaraciones a la televisión pública France 2 de pretender «regularizar a todo el mundo».

Además, el candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) negó que la candidata de ultraderecha, Marine Le Pen, (17,9%) vaya a ser «el árbitro de la segunda vuelta», a pesar de haber logrado un resultado histórico para el Frente Nacional en la primera ronda, con casi el doble de votos respecto de los anteriores comicios presidenciales.

«Nadie piensa que Marine Le Pen pueda gobernar Francia», señaló el presidente, quien estimó que esos 6.421.802 electores depositaron en la urna «un voto de crisis».

El ascenso de la extrema derecha en Francia responde a «una forma de decir a los otros: Tengan cuenta de nuestra situación», agregó. Se trata, según el análisis del candidato, de la consecuencia de «cuatro años de crisis fenomenal».

Sarkozy, como viene siendo habitual en campaña, volvió a comparar la situación de Francia con los países de la Unión Europea (UE) más afectados por la crisis y, en particular, se refirió al caso de la fronteriza España. El conservador recordó que hace unos años a España se le presentaba como «el milagro de Europa», mientras que ahora tiene «un 23% de desempleo», una tasa netamente superior a la de Francia, que ronda el 10%, recordó.

Hollande, el favorito, no se quedó atrás en cuanto a su actividad de campaña y también en su afán de seducir a los votantes de la ultraderecha.

El socialista culpó directamente a la administración de su rival del ascenso electoral del Frente Nacional. «Es el fracaso del presidente saliente. La extrema derecha tenía el 10% en 2007, ahora tiene el 18%. Algo pasó. Un enojo, una frustración. Ese mensaje tiene que ser escuchado. Para el saliente es demasiado tarde, para mí es necesario», afirmó Hollande a las puertas de su cuartel general de campaña.

El postulante socialista indicó que muchos de los votantes de Le Pen «no se adhieren a las ideas de la extrema derecha», pero con su voto pretendieron «insistir sobre una situación que les parece insoportable».

Hollande señaló que otros electores también han depositado un sufragio de protesta contra la política de Sarkozy, al que, recordó, rechazó el 73% de los votantes.

«Tenemos que levantarnos juntos, unidos en torno a un gran proyecto, que es el de la juventud. Voy a decir a los franceses que voy a proteger sus empleos, luchar contra el desempleo, que no voy a dejar a nadie de lado, a ningún territorio abandonado», afirmó, machacando en temas como la desocupación juvenil caros al electorado de Le Pen.

Asimismo, en una entrevista publicada ayer por el diario de izquierda Libération, recordó que parte del electorado de ésta «viene de la izquierda y debería volver a encontrarse al lado del progreso, de la igualdad, del cambio, del esfuerzo compartido y de la justicia, porque está contra los privilegios, contra la globalización financiera, contra una Europa desfalleciente». «Me toca convencerlos de que es la izquierda la que los defiende», declaró.

Agencias EFE, Reuters, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero

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