7 de octubre 2014 - 00:00

Hong Kong: las grietas internas desvanecen marchas estudiantiles

Hong Kong - La gran mayoría de manifestantes que ocupó durante ocho días las principales arterias y plazas de Hong Kong se retiró y ayer sólo algunos cientos persistían, mientras se articulaban las modalidades del diálogo con el Gobierno.

Sea por cansancio o dificultades de los organizadores de las protestas -en reclamo de reformas democráticas-, los miles de personas, mayormente estudiantes, se retiraron de los espacios públicos.

La vida de la excolonia británica volvió casi a una normalidad y la misma Bolsa permaneció estable y hasta registró una leve alza, desmintiendo los temores expresados por distintas partes en los últimos meses.

Los manifestantes no impidieron ayer que los tres mil empleados de las oficinas gubernamentales regresaran a sus trabajos ni la reapertura de las escuelas.

Tras una jornada durante la cual se pospusieron los coloquios con representantes del Gobierno, dirigentes de la Federación de los Estudiantes de Hong Kong, uno de los grupos organizadores de las protestas, anunciaron haber acordado las modalidades de un diálogo para introducir reformas en sentido democrático del sistema político.

Hong Kong, con poco más de siete millones de habitantes, centro financiero fundamental para el sistema económico chino y las relaciones de Pekín con el resto del mundo, es desde 1997 una Regional Administrativa Especial (SAR, sigla en inglés) de China basada en la idea de "un país, dos sistemas" (el democrático en Hong Kong y en Macao, y el autoritario en la China continental) elaborada en los años 80 por el líder chino Deng Xiaoping.

La Constitución del territorio garantiza que gradualmente será instaurado un sistema democrático, pero Pekín, que tiene la última palabra, desilusionó las expectativas imponiendo limitaciones severas a las elecciones para el jefe de Gobierno local de 2017, las primeras con sufragio universal.

Indiferencia

Occupy Central, la ocupación de las calles en tres puntos de la metrópolis, entre ellos el barrio de los ministerios, Admiralty, pidió remover las limitaciones.

Pekín hasta ahora ignoró los reclamos pero el diálogo que comenzará en los próximos días podría producir nuevas propuestas de compromiso.

También la segunda exigencia de lo que fue llamado el "movimiento de los paraguas" -que fueron usados para protegerse del sol tropical y del humo de los gases lacrimógenos de la Policía- es la renuncia del actual jefe del Gobierno (llamado "chief executive"), Leung Chun-ying.

Por el momento ese punto fue rechazado pero los observadores consideran que Leung no tiene un gran futuro político.

Agencia ANSA

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