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Idas y vueltas de un noble helénico
Andonis Samarás devuelve a Nueva Democracia al poder, pese a que había abandonado el partido pocos años atrás.
La historia familiar pesa fuerte sobre este hombre de 61 años que lucha por mantener a Grecia dentro de la zona euro.
Su bisabuela, Penélope Delta, una célebre autora de libros patrióticos para niños, se suicidó en 1941 porque no pudo soportar ver tanques alemanes desplazándose por las calles de Atenas durante la Segunda Guerra Mundial.
Tal herencia ha impulsado en ocasiones a Samarás hacia el rincón más de derecha del partido conservador Nueva Democracia, que lidera desde 2009.
En un primer momento, se opuso a los recortes de salarios y jubilaciones, a las alzas de impuestos y a la liberalización económica exigida a Grecia a cambio del rescate de la UE y el FMI.
Samarás votó en contra del primer rescate y luego votó a favor del segundo con renuencia. Ahora es el más fuerte defensor de las ayudas.
«Si cancelamos el plan de rescate nos convertiremos en la oveja negra de Europa», dijo Samarás en un acto de campaña realizado el miércoles, donde imploró a los votantes que no confiaran en su rival de izquierda, Alexis Tsipras.
Samarás dijo que Tsipras estaba apostando con el futuro de Grecia y enmarcó el debate electoral como una opción entre mantener a Grecia dentro del euro y volver al dracma y a las penurias económicas.
«Si ellos tienen ganas de jugar al póquer, que lo hagan en sus casas. No se apuesta con Grecia», dijo Samarás en ese acto.
Secretos
Integrante de una de las familias más prestigiosas de Grecia, que incluye a políticos, escritores y benefactores, Samarás fue una vez compañero del ex primer ministro socialista Yorgos Papandréu en el Amherst College de Boston.
Críticos dentro de su propio partido afirman que aunque Samarás es extravertido y tiene buenas habilidades comunicacionales, le gusta mantener secretos a nivel político y trabaja con un pequeño grupo de asesores de confianza.
Durante la campaña para las pasadas elecciones del 6 de mayo, Samarás rechazó conceder entrevistas a medios extranjeros y limitó sus intervenciones a discursos bien preparados o a charlas grabadas con gente común, esperando evitar errores que le pudieran hacer perder su ventaja.
En esas elecciones, Nueva Democracia y su rival tradicional, el socialista Pasok, fueron severamente castigados, mientras que la coalición Syriza liderada por Tsipras dio la sorpresa al ubicarse en segundo lugar.
Esta vez, Samarás se tragó sus temores a ser interrumpido en sus discursos, se arremangó y se mezcló con los votantes.
Samarás ha tenido varios cargos gubernamentales, incluyendo el Ministerio de Relaciones Exteriores, desde 1989. Abandonó Nueva Democracia, lo que llevó a que el partido perdiera el poder en 1993 y fundó su propio movimiento, Primavera Política.
Pero regresó a su partido original en 2004, cuando Costas Karamanlis ganó las elecciones para los conservadores. A fines de 2009 asumió la presidencia de esa fuerza, cuando el partido sufrió una humillante derrota al inicio de la actual crisis.
«Es un patriota, lo ha sido desde que es joven. En todas las cosas, su vara es lo que es bueno para Grecia, no para él o para su partido», dijo Dinos Arkoumakis, vicecanciller de City University of London y un viejo amigo de Samarás.
Agencia Reuters


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