12 de abril 2011 - 00:00

Iedvabni dirige un trío de amor a lo largo del tiempo

Manuel Iedvabni: «La obra me recordó una frase de Estanislao López a Rosas: ‘Vea mi general, en este país cuando hay con qué no hay en qué, y cuando hay en qué no hay con qué’».
Manuel Iedvabni: «La obra me recordó una frase de Estanislao López a Rosas: ‘Vea mi general, en este país cuando hay con qué no hay en qué, y cuando hay en qué no hay con qué’».
«El aire del río es la mejor obra de Carlos Gorostiza», declara Manuel Iedvabni, cuya opinión está avalada por su reconocida trayectoria en la dirección teatral. El autor de «El pan de la locura» y «Vuelo a Capistrano» convocó a Iedvabni por su calidad de puestista, dado que la peculiar estructura de la obra requería de una mano experta. La acción se inicia durante la época colonial; luego se traslada a principios de 1900 (en plena oleada inmigratoria) y culmina en el año 2001.

Los protagonistas de esta historia (protagonizada por Alejandro Awada, Pompeyo Audivert e Ingrid Pelicori) integran un triángulo amoroso que va avanzando en el tiempo. Todo transcurre en una casa ubicada a pocos pasos de la Plaza de Mayo, a donde llega el bullicio de un afuera violento y amenazante. «El aire del río» se exhibe en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín de miércoles a domingo.

Periodista: ¿Qué lo atrajo de esta pieza?

Manuel Iedvabni: Tiene mucha seducción. Es una obra excepcional, que se aparta del naturalismo. Cuando Gorostiza me la leyó pensé que era para mí, porque transita por un camino cercano al surrealismo, la zona del teatro que más me atrae.

P.: ¿Gorostiza le pidió que la dirigiese?

M.I.: Sí, y me asombró mucho con la explicación que me dio: «Te elijo porque sos un buen puestista». Yo creo que mi especialidad, por así decirlo, es el trabajo con los actores; pero si además me considera un buen puestista... ¡fenómeno!

P.: ¿Qué conflicto plantea la obra?

M.I.: Hay un único conflicto que se resuelve al final. Pero no puedo anticipar nada, sólo que se trata del clásico triángulo amoroso. El contexto va variando pero ellos, en esencia, son los mismos. Con esta historia me vino mucho a la cabeza aquella frase que Estanislao López le escribe a Juan Manuel de Rosas: «Vea mi general, en este país cuando hay con qué no hay en qué y cuando hay en qué no hay con qué».

P.: Los personajes de Gorostiza siempre enfrentan algún planteo ético o de gran compromiso político. ¿Aquí también se cumple esta premisa?

M.I.: Absolutamente. Como pide el autor, uno de los personajes no quiere que se hable de política. Se habla de los disturbios que se desarrollan puertas afuera, pero no se dice qué es lo que está ocurriendo. Hay un personaje que vive hacia adentro y que no quiere comprometerse y otro, opuesto, que vive pendiente del afuera.

P.: ¿Y la mujer qué lugar ocupa?

M.I.: Ocupa una tercera posición y además oscila entre los dos, para que sea un buen triángulo amoroso. La obra tiene rasgos de humor, sobre todo en la primera parte, y juega mucho con el lenguaje. Al comienzo son tres criollos bastante españolizados. En la segunda parte se transforman en inmigrantes italianos y en el final, son gente de hoy, como nosotros.

P.: ¿Esto implica un cruce de géneros teatrales?

M.I.: Sí. Hay algo de sainete y de grotesco, pero todo va cambiando muy sutilmente. Además, no es que todos se vuelven italianos al mismo tiempo, sino que se van alternando. Primero uno, después se suma el otro y cuando ya se incorporó el tercero, vuelven a cambiar de idioma, repitiendo el circuito.

P.: ¿Qué obra va a dirigir en el Teatro Nacional Cervantes?

M.I.: Una nueva obra de Mario Diament que se llama «Por amor a Lou». Está referida a la escritora rusa Lou

Andreas Salomé, que fue más famosa por su relación con intelectuales tan ilustres como Nietzsche, Rilke y Freud, que por sus propios libros. La pieza de Diament es extraña y

sugestiva. Bien podría llamarse «Los hombres en mi vida», porque la trama va saltando de uno a otro y también cronológicamente.

P.: De ella, dijo un contemporáneo, que todo aquel que la amaba a los nueve meses paría un libro.

M.I.: No lo sabía y tampoco Diament lo menciona en la obra. La protagonista es María Socas más un elenco de nueve actores. Entre ellos, Héctor Bidonde que hace de Freud y Horacio Roca, que interpreta al marido (Friedrich Carl Andreas, con quien convivió más de cuarenta años sin tener sexo). También aparecen Nietzsche y su amigo Paul Rée.

P.: Suena a desfile de personajes famosos. Pero teniendo en cuenta lo bien que le fue con «Un informe sobre la banalidad del amor», también de Diament...

M.I.: Sí, a la gente le interesó mucho la relación entre Martin Heidegger y Hannah Arendt. Y yo creo que esta obra también va a gustar porque es muy desafiante. Diament la escribió como si fuera la epopeya de una mujer que no cumplió con las obligaciones impuestas a su género, que atropelló todas las convenciones.

Entrevista de Patricia Espinosa

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