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Imponente desfile naval en honor de Isabel II
Mil barcos de todo tipo surcaron ayer el Támesis, con la participación de la homenajeada, la reina Isabel II, y su esposo Felipe, y con el acompañamiento de más de un millón de londinenses en las riberas.
A pesar de la persistente lluvia y una temperatura invernal, los londinenses se lanzaron a las calles para ser testigos del mayor espectáculo naval del país en los últimos 350 años, que representó el plato fuerte de las celebraciones de cuatro días del Jubileo de Diamantes.
El desfile por el Támesis de mil góndolas, veleros, barcos militares, lanchas y embarcaciones de recreo pretendió rememorar los grandes acontecimientos fluviales del pasado, inmortalizados por el pintor Canaletto en el siglo XVIII.
Las celebraciones dan cuenta de un repunte de la popularidad de la familia real y de la monarca de 86 años, la única que ha conocido la mayoría de los británicos.
La soberana, vestida de blanco para contrastar con el azul y rojo de la bandera británica, recorrió el Támesis acompañada de su familia en una barcaza. Un recorrido de once kilómetros en el que Isabel II, de visible buen humor, tuvo que cubrirse con un chal y en el que no se sentó en ningún momento a pesar de que en la cubierta del Spirit of Chartwell, adornado con 10.000 flores de los jardines reales, se habían instalado dos tronos cubiertos por un dosel dorado.
Acompañantes
Isabel II fue acompañada en la embarcación por su marido, el duque Felipe de Edimburgo, el príncipe Carlos y Camilla, el príncipe Enrique y los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina.
Los edificios de las orillas del Támesis se sumaron a la fiesta: el National Theatre representó una escena de su obra «War Horse» y sonó la música de James Bond al pasar ante la sede de los servicios secretos.
Tras terminar su recorrido de más de una hora y media, Isabel II presenció el resto del desfile de tres horas desde la cubierta de su embarcación junto al Puente de la Torre, que se abrió para la ocasión.
El broche final lo pusieron la Orquesta Filarmónica de Londres y su coro que, desde una embarcación, bajo una lluvia torrencial, interpretaron el himno «Dios salve a la Reina»; y unos fuegos artificiales lanzados desde el Puente de la Torre, poco antes de que volviera a cerrarse.
Se trató de un evento meticulosamente preparado durante dos años, por su complejidad organizativa, especialmente desde el punto de vista de la seguridad, y que tuvo un costo de 14,8 millones de euros. Una cantidad recaudada a través de donaciones privadas, aunque el costo del despliegue de seguridad, que incluyó 20 embarcaciones de rescate marítimo, corrió a cargo de las arcas públicas.
Además de los Windsor, 20.000 personas viajaron en los barcos, entre ellos políticos, personalidades del mundo del espectáculo y el deporte, y autoridades de los países de la Comunidad Británica de Naciones.
Pero no sólo las orillas del río fueron el escenario del gran festival de furor monárquico, ya que millones de británicos brindaron en miles de fiestas por todos los rincones del país en honor a la longeva soberana.
Los festejos, que comenzaron el sábado con el evento hípico del Derby de Epson ante 200.000 personas, seguirán hoy con un recital frente al Palacio de Buckingham, la residencia oficial de la monarca en Londres.
El recital nocturno contará con las principales bandas y cantantes de rock y pop del Reino Unido, entre ellas Jessie J, Cliff Richard, Gary Barlow, Elton John, Robbie Williams, Shirley Bassey, Paul McCartney y Kylie Minogue.
Agencias EFE, ANSA, AFP y Reuters


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