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INDEC gremial midió caída salarial: el 25%
Horacio Ghilini
Hace tiempo, la central obrera que conduce el camionero expone disidencias respecto del índice de inflación, al punto que Moyano evalúa en más de una ocasión la alternativa de conformar un índice de costo de vida propio para, con ese número, sentarse en las paritarias.
Esa idea se la arrimó al jefe de la CGT Horacio Ghilini, titular del SADOP, sindicato que agrupa a los docentes privados y que ayer difundió un informe sobre la variación de la «canasta básica» de sus afiliados donde marca que el «deterioro salarial» en el último año fue del 25%.
La medición -un preensayo para lo que Moyano analiza implementar en la central de la calle Azopardo- cotejó 538 casos en Lomas de Zamora, Quilmes, Junín y Tucumán, en los que comprobó, sobre 80 ítems que replican los rubros del INDEC, una caída de poder adquisitivo del 25%.
En medio, los docentes privados, al igual que el resto de los trabajadores de la educación, acordaron un aumento salarial del 15,5%. Se trata de un enfoque puntual, acotado a los docentes, pero refleja un parámetro global sobre el costo de vida. El resultado es muy diferente del que elabora el INDEC.
El estudio de SADOP tiene un objetivo específico: en medio de la discusión salarial con el Gobierno de Cristina de Kirchner, el sindicato que comanda Ghilini, con Daniel Di Bártolo como secretario gremial, enfoca la cuestión del deterioro salarial como argumento sobre la imposibilidad de que los docentes puedan ser sostenes de hogar.
Sobre esa idea defienden el reclamo de que el «sueldo inicial» -el salario de bolsillo global, incluidos incentivos y montos no remunerativos- sea de 1.900. Así y todo -explican-, estarían muy lejos de los entre 4.620 y los 5.124 pesos por mes que cuesta una canasta básica familiar, en distintos puntos del país.
La zona más cara es el conurbano sur, mientras el valor más bajo, para una familia tipo, se registra en Junín, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. En tanto, en Tucumán, el monto mensual es de 4.931,53 pesos.
El «deterioro del 25%» que plantea SADOP se sostiene sobre la comparación con una medición de 2008 que arrojó que por entonces la canasta básica de un docente privado en la Capital Federal era de 4.040 pesos. Aunque se trata de «escenarios» diferentes, la variación se toma como referencia general.
En aspectos específicos del sector, según esta evaluación los principales gastos se concentran en alimentación y bebidas (38,1% en Quilmes y Lomas de Zamora). Los productos lácteos, de panadería, frutas, verduras y carne vacuna acumulan el 53% del consumo del rubro. El «relevamiento de la canasta básica de los docentes privados demuestra que, a pesar de los aumentos salariales recibidos en los últimos años, los docentes en general no financian sus gastos familiares con ingresos provenientes de la propia actividad docente».
Además, detalla que aspectos propios del trabajo docente, como «acceso a las tecnologías y el consumo de bienes culturales» se llevan «porcentajes ínfimos en la pirámide de gastos». Por caso, respecto de ese último punto, sólo el 6,4% de los gastos remiten a espectáculos, internet, libros, diarios, revistas y películas.


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