27 de marzo 2014 - 00:23

Inédito: Cuba abre su economía a las inversiones extranjeras

• Dará fuertes incentivos fiscales a empresas privadas en todos los sectores.
• El régimen afirma que “no venderá” el país

Raúl Castro se fijó la meta de potenciar la  atrasada economía  cubana con capitales extranjeros. La apertura, con todo, no se traslada a una mayor tolerancia política.
Raúl Castro se fijó la meta de potenciar la atrasada economía cubana con capitales extranjeros. La apertura, con todo, no se traslada a una mayor tolerancia política.
La Habana - El próximo sábado el Parlamento cubano se dispondrá a aprobar una de las reformas más resonantes del mandato de Raúl Castro: el aval a la inversión extranjera. De acuerdo con lo adelantado por la prensa -el vocero oficial del régimen-, todos los sectores, excepto educación, salud e instituciones armadas, estarán abiertos al capital foráneo.

Según lo detallado por el diario Juventud Rebelde, la ley propone agresivas rebajas fiscales y ofrece protección legal para los inversores extranjeros, en general adversos a arriesgar capital en la economía estilo soviético. Se espera que la Asamblea Nacional apruebe la ley con pocos cambios o sin alteraciones.

"Se eximiría del pago de impuesto sobre utilidades a las empresas mixtas y partes en los contratos de asociación económica, por un período de ocho años a partir de su constitución -y el Consejo de Ministros podrá extender el período-, entre otros beneficios", señaló el diario Juventud Rebelde al reseñar la nueva ley, cuyo texto fue sido publicado. Una vez expirado el período de gracia, las empresas pagarán un impuesto "del 15% sobre la utilidad neta imponible", la mitad del actual.

Sin embargo, las inversiones extranjeras en la explotación de recursos naturales, como petróleo, podrían estar sujetas a mayores impuestos sobre utilidades de hasta un 22,5%, según el acuerdo que negocien con el Estado, explicó.

Sobre la base de la actual ley de inversiones extranjeras, vigente desde 1995, todas las exenciones fiscales son negociadas y las compañías internacionales pagan impuestos sobre las ganancias de un 30%. Cuba aplica, además, un impuesto laboral del 20%, aunque está siendo reducido gradualmente.

La norma, que sustituirá a una ley de 1995, "prevé para los inversionistas foráneos un régimen especial de tributación que es realmente ventajoso" y "bonificaciones de hasta el 50% en varios impuestos", indicó Juventud Rebelde, sin precisar cuáles. 

A pesar de las ventajas, los inversores extranjeros tendrán que seguir contratando a sus empleados a través de empresas estatales, una de las mayores quejas de los empresarios. Sin embargo, Juventud Rebelde dijo que los intermediarios en la contratación ya no buscarán ganar dinero, lo que sugiere que los trabajadores recibirán más dinero y será más fácil negociar sus salarios.

La nueva ley de inversión estaba prevista desde 2011, cuando Raúl Castro aprobó un plan de más de 300 reformas económicas orientadas al mercado.

En los cerca de ocho años que el menor de los Castro lleva al mando, se ha obsesionado con abrir la economía y sortear el bloqueo norteamericano, impuesto desde 1962.

Entre las principales medidas estructurales introducidas en los últimos años, los analistas subrayan el despido de 600.000 empleados estatales y el aval a los llamados "cuentapropistas", la mayoría cooperativas de producción no agrícola y servicios, que desde entonces han absorbido a los nuevos desempleados. Se prevé que con la nueva ley, sean cada vez más los cubanos que pasen a ser mano de obra privada. Además, desde 2012 en adelante, está permitido la compraventa de viviendas y autos.

La actitud del régimen sorprende a los propios cubanos, que desde el inicio de la revolución en 1959 han presenciado cómo sus autoridades demonizaron al capital extranjero. Por ese motivo, en Granma -otro de los periódicos oficiales- el régimen aclaró que "no venderá el país con la nueva legislatura.

"El Gobierno cubano tiene una importante brecha de credibilidad que superar con los inversionistas extranjeros", dijo Paul Hare, exembajador británico en Cuba y ahora profesor en la Universidad de Boston.

"El impacto de la política se conocerá una vez que Cuba inicie la negociación de acuerdos con socios potenciales, pero los incentivos y la flexibilidad de la nueva ley parecen estar diseñados para atraer el capital necesario para levantar la economía y hacer que las reformas tengan éxito", dijo, por su parte, Phil Peters, que dirige en Virginia un centro de investigación sobre Cuba.

Hasta la fecha, las reformas no dieron lugar a un mayor crecimiento. Se espera que el PBI se desacelere al 2,2% este año, frente al 2,7% en 2013. Aunque Cuba comenzó a abrirse a las inversiones extranjeras desde mediados de la década de ochenta, fue en los noventa cuando impulsó esa opción a partir de la crisis económica generada por el colapso de la Unión Soviética. Actualmente, la isla desarrolla proyectos como la recién creada Zona Especial de Desarrollo del puerto de Mariel, considerada la más importante obra de desarrollo que se ejecuta en su territorio.

Agencias Reuters, EFE, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero

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