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Inesperado y a contracorriente: Vargas Llosa, Premio Nobel
Desde Nueva York, Mario Vargas Llosa agradeció ayer a la Academia Sueca su largamente postergado Premio Nobel e ironizó ante periodistas: «Pensé que era una broma».
El argumento rutinario, aunque imposible de probar, era que si bien poseía méritos literarios, no se lo otorgaban porque con sus posturas políticas se había vuelto controversial, que no tenía actitudes complacientes y reiterara, citando a Friedrich Hayeck, que la trinidad inseparable de la civilización son la legalidad, la libertad y la propiedad.
A Vargas Llosa ese aparente menosprecio de la Academia Sueca parecía no preocuparle (ayer mismo, al enterarse que ganó el Nobel, dijo que primero creyó que «era una broma»), lo único que realmente le importaba era mantener su apasionada producción que abarca casi todos los géneros literarios: del teatro a la narrativa de vanguardia, de la novela histórica a la comedia satírica, del cuento a la crítica literaria, del ensayo a la crónica periodística. Además había sido y seguía siendo reconocido con enormidad de premios. Entre otros: Rómulo Gallegos, Cervantes, Príncipe de Asturias, Nacional de Perú, PEN/Nabokov, sólo faltaba en su vitrina este Nobel.
El 10 de diciembre, la Academia Sueca le pondrá el premio en sus manos, junto a un cheque por un millón y medio de dólares, por «la cartografía de las estructuras del poder y mordaces imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo» de su obra.
José Mario Pedro Vargas Llosa, nació en Arequipa, Perú, el 28 de marzo de 1936, y cuando tenía apenas un año, tras la separación de sus padres, se fue con su madre a vivir a Cochabamba, Bolivia, donde su abuelo era cónsul. Allí, a los 8 años, tuvo su primera experiencia literaria con una «Carta al Niño Dios». Al año siguiente volvieron a Perú, esta vez a Piura, y al siguiente, cuando sus padres se reconciliaron, se instalaron en Lima, que será el extraordinario escenario de sus primeras novelas, al punto de que hay una «Guía para recorrer Lima siguiendo a Vargas Llosa».
A los 14 años ingresa en el Colegio Militar, y un año antes de su graduación empieza a trabajar como periodista. A los 18 años estudia Derecho y Letras en la Universidad de San Marcos, donde se transforma en militante de izquierda. Al año siguiente se casa con su tía Julia Urquidi, que le lleva 10 años, y que mucho después le servirá como tema de su novela «La tía Julia y el escribidor». Para sobrevivir suma trabajos, y se hace de tiempo para publicar sus primeros relatos «Los jefes» (con el que gana el Premio Leopoldo Alas) y «El abuelo». En 1958, recibió una beca para estudiar en la Universidad Complutense de Madrid. Allí presentó como tesis universitaria el ensayo «Bases para una interpretación de Ruben Dario». Y al licenciarse su tesis fue «García Márquez: historia de un deicidio». En 1960 se mudó a Francia con la impresión de que iba a obtener una beca para estudiar ahí. Al serle negada, la pareja queda varada en París, y el escritor consigue un puesto en la Agencia France Presse y en la Radio Televisión Francesa, donde entre otros comentaristas está Julio Cortázar.
Cuando en 1962 gana el premio Seix-Barral con «La ciudad y los perros», mientras el gobierno militar de su país lo sindica como comunista, en Europa es la gran revelación literaria del año. El editor Carlos Barral le confía a sus colegas que «Vargas se piensa a sí mismo como un gran escritor, al nivel de aquellos que más admira (Flaubert, Victor Hugo), y está dispuesto a sacrificarlo todo a la verosimilitud de esa imagen que perfila todo el tiempo con todos los recursos de una inteligencia poderosa».
En París y en Barcelona, Vargas Llosa comienza a reunirse con quienes serán los restantes miembros del «boom de la literatura latinoamericana»: Cortázar, García Márquez, Carlos Fuentes, José Donoso, a los que luego se sumaran otros que instalaran la literatura de Latinoamérica en un nivel internacional nunca alcanzado, en forma grupal, hasta ese momento.
En 1965, después de separarse de su tía Julia, Vargas se casa con su prima hermana Patricia Llosa, desde entonces su esposa, con quien tuvo tres hijos: Alvaro, Gonzalo y Morgana. A pesar de que las actividades de Vargas Llosa se multiplican, su carrera literaria no deja de intensificarse y crecer. Con «La casa verde», formidable historia de un prostíbulo y una novicia que decide dedicarse al comercio carnal, gana el premio Rómulo Gallegos; con las historia de un muchacho castrado por un perro («Los cachorros») descoloca a los editores pacatos; con dos obras maestras («Conversaciones en la catedral» y «La guerra del fin del mundo») consolida su prestigio internacional.
En los años 70 se va distanciando en forma creciente de sus colegas del «boom». Asume posiciones drásticamente liberales, enfrenta la dictadura cubana, considera al socialismo enemigo de la libertad, hace de los derechos humanos una bandera, critica a los «caudillos bárbaros», polemiza a diestra y siniestra. En 1987 frente a los intentos de Alan García de nacionalizar la banca peruana, Vargas Llosa se opone y se asume como político. Eso hará que en 1990 se presente como candidato a la Presidencia, donde será vencido por Alberto Fujimori (en su autobiografía «El pez en el agua» dará su versión de lo sucedido).
Después de aquellas elecciones se instala en Madrid, para vivir por momentos en Londres y en el estado de New Jersey, donde dicta clases en la Universidad de Princeton. La política, a partir de entonces, pasará por artículos y declaraciones en los medios. Y no deja de publicar novelas de extraordinaria calidad. Puede pasar de la reconstrucción de una utopía a mostrar los alcances de una dictadura en la intimidad de las personas. Así va entregando, entre otras, «Pantalón y las visitadoras» (una de las que fue llevada, malamente, al cine), «Historia de Mayta», «Quien mató a Palomino Molero?», «Elogio de la madrastra», «La fiesta del Chivo», «El paraíso de la otra esquina» y «Travesuras de una niña mala». Es, además, un notable ensayista y crítico literario, como lo ha demostrado de forma contundente en «García Márquez: historia de un deicidio», «La orgía perpetua», «La verdad de las mentiras», «la tentación de los imposible», «Desafios a la libertad» y «El lenguaje de la pasión».


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