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Inflación afecta ventas en la Feria del Libro
La carencia de una oferta realmente distinta del valor de los libros en librerías, sumada a la inflación de abril, el precio de la entrada y accesorios, como la comida, provoca una retracción del público.
De todas formas, la falta de una clara política de ofertas por parte de los editores no apuntaa a que la situación se revierta, a lo cual debe sumarse el precio de consumos accesorios, como los gastronómicos (una baguetín de jamón y queso, por ejemplo, cuesta 89 pesos), o el precio del estacionamiento en La Rural, uno de los más caros de la zona. La posibilidad de ingresar gratuitamente ciertos días específicos con la tarjeta SUBE evidenció la influencia del precio de la entrada en la afluencia general de público.
Es cierto que si el visitante recorre exhaustivamente sus pasillos, algunos stands ofrecen precios tentadores, con -por ejemplo- clásicos de la editorial Aguilar de Obras Completas en 70 pesos (menos que la baguetín), o textos más reciente de literatura, ensayos o infantiles. Sin embargo, los grandes sellos o las distribuidoras continúan careciendo de un precio diferenciado del de cualquier librería, donde no se paga entrada, y hoy el valor promedio de un libro oscila entre los 300 y los 400 pesos. Editoriales tradicionales mejoran cada vez más el diseño de sus stands, pero eso no va acompañado por una política que tienda a atraer con ofertas al lector; hasta el Fondo de Cultura Económica, que históricamente ofrecía dentro de su stand una atractiva mesa de saldos con libros de su catalógo, como los clásicos "Breviarios", este año ya no lo tiene. A la falta de ofertas importantes, además, debe sumarse el menor atractivo en actividades de los stands oficiales, como el del Gobierno de la Ciudad.
En las conferencias y mesas redondas con autores locales y extranjeros reside, por el momento, el fuerte de esta 42° edición de la Feria. El pasado sábado, la presentación de Facundo Manes del libro "El cerebro argentino", logró el lleno de la sala Jorge Luis Borges, con capacidad para mil personas. Felipe Pigna logró otro tanto con la presentación de "Belgrano". El homenaje a Borges, con la presencia de su viuda María Kodama, la presentación del libro "Borges cuenta Buenos Aires", con prólogo de la misma Kodama, y el encuentro internacional "Un Borges para el siglo XXI", con especialistas de varios países, tuvieron un público considerable.
Sin embargo, el sector más hot de la exposición no radica tanto hoy en la literatura adulta sino en la franja juvenil, en especial en lo que se refiere a las nuevas tecnologías, las nuevas formas de expresión, y sus respectivas "stars". Sólo hay que entrar en el sitio oficial de la Feria para advertir que el visitante por quien más pregunta el público es el chileno Germán Garmendia, un nombre que seguramente no diga nada a quienes tienen más de 20 años. Garmendia, o simplemente Germán a secas, es el youtuber más popular de América latina, cuya próxima presentación en Buenos Aires enloquece a sus seguidores, en especial a las teenagers.
Ayer, dentro de esta misma franja, se realizó un encuentro de "bookstagrammers" -lectores que expresan su afición a la lectura a través de la red social fotográfica Instagram. Especialistas de este sector, como la editora y autora Cris Alemany, condujeron los encuentros. Un informe de la Cámara Argentina del Libro sobre las estadíde 2015 prefiguró el crecimiento de la literatura infantil y juvenil, lo que llevó a sellos que jamás le prestaron atención al target a empezar a hacerlo, como La Bestia Equilátera o Corregidor, que lanzó dos títulos sobre realidades sociales dirigidos a los más chicos ("El león ya no quiere rugir" y "Amanecer esmeralda").
Santillana, a través de su rama infantil Loqueleo, puso en práctica la campaña "Cita a ciegas con un libro", consistente en ejemplares envueltos en papel madera para que el público no sepa ni tíni autor; por fuera se ven cuatro palabras vinculadas a la trama. La idea es que la compra del libro esté determinada "por lo que inspira esos conceptos". Loqueleo cuenta con títulos de Ana MaríShua, Silvia Schujer, MaríInés Falconi y Adela Basch, además de la reedición de los cuatro primeros tíde la colección "Pequeñas Historias" de Graciela Montes, que no se conseguídesde hace más de 20 años.
El stand colectivo de "Libros para atesorar", al ingreso del Pabellón Azul, también llama la atención de los chicos: un catálogo de tíilustrados de Kalandraka, Pequeño editor, Iamiqué, Arte a Babor y Ediciones del Eclipse. También en el mismo pabellón Albatros presenta su serie "Arte para chicos" con las biografíde artistas argentinos (Antonio Berni, Xul Solar, Raúl Soldi y Marta Minují). Entre las nuevas tecnologías, pueden hallarse exposiciones temáticas de las nuevas tecnologías, la Feria presenta una selección que va desde las impresiones digitales, y las expresiones en redes sociales hasta los audiolibros. Pero, eso sí, no hay nada referido al e-book, una tecnología a la que el editor en papel continúa observando como el gran enemigo del futuro.


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