15 de agosto 2012 - 00:00

Inmune al “mensalao” y la crisis

Río de Janeiro - El índice de aprobación de Dilma Rousseff permanece alto pese a dos factores que en teoría podrían perjudicarla, como la desaceleración económica y el proceso por los sobornos a bancadas legislativas supuestamente cometidos durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva.

El Gobierno de centroizquierda de Rousseff fue descripto como «excelente» o «bueno» por un 62% de los encuestados en un sondeo de Datafolha, centro de investigación asociado a Folha de Sao Paulo, principal diario paulista y segundo en ventas en el país.

La aprobación bajó sólo 2 puntos porcentuales desde el sondeo de Datafolha de abril, dentro del margen de error de la consulta.

Los altos niveles de aprobación para Rousseff se evidenciaron pese al hecho de que la economía brasileña, que en 2010 se expandió un 7,5 por ciento, se desaceleró a casi la mitad el año pasado y volvió a reducirse drásticamente este año.

Un sondeo semanal del Banco Central publicado el lunes estimó que la principal economía de América Latina crecerá menos de un 1,8% este año.

Exenciones tributarias, tasas de interés más bajas y fortalecimiento de planes sociales mantienen, sin embargo, la demanda del consumo, lo que explica en parte la popularidad de la mandataria. «La aprobación sigue siendo alta porque la población todavía no ha percibido los efectos de la crisis económica», aseveró Mauro Francisco Paulino, director de Datafolha.

En particular, según Paulino, los brasileños de bajos ingresos siguen siendo la base principal de apoyo del Partido de los Trabajadores, al que pertenece Rousseff.

Los resultados son comparables a los que disfrutaba el expresidente Lula, mentor y predecesor de Rousseff, cuyos dos períodos en el cargo estuvieron marcados por un crecimiento económico sostenido.

La encuesta de Datafolha sugirió que Rousseff, que asumió la presidencia en enero de 2011 y desplazó a varios ministros por denuncias de corrupción, sale indemne del juicio por corrupción del «mensalao», que involucra a allegados y exfuncionarios de Lula. Unas 38 personalidades políticas del PT se sientan en el banquillo por las supuestas coimas a bancadas aliadas, que en su defensa alegan, entre otras cosas, que no se trató de sobornos sino de financiación de campañas.

Agencia Reuters y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario