Campos murió el miércoles cuando el avión privado en el que viajaba se estrelló en la localidad paulista de Santos. De 49 años y ampliamente considerado como uno de los políticos jóvenes más brillantes de Brasil, figuraba en el tercer lugar de los sondeos electorales con un respaldo del orden del 10%, debajo de la presidenta Dilma Rousseff, que busca la reelección, y del candidato socialdemócrata (conservador) Aécio Neves. Era considerado el fiel de la balanza de cara a una eventual segunda vuelta entre Dilma y Neves, para la que hasta ahora se vaticinaba una ventaja de 5 puntos para la mandataria, pero la irrupción de Silva podría alterar todos los cálculos y algunos especulan con que ella podría saltar al segundo puesto y ser quien enfrente a Dilma en un balotaje.
La historia de su acercamiento a Campos ilustra por qué es amada por muchos y vista con recelo por otros.
Nacida en el seno de una familia pobre de recolectores de caucho en el Amazonas, la mujer, de 56 años, saltó a la luz pública como ministra de Luiz Inácio Lula da Silva y activista ambientalista en la década de 2000. Pero rompió con el Partido de los Trabajadores frustrada por la estancada legislación sobre protección al medioambiente y posteriormente criticó la creciente corrupción, lo que le valió mayor reputación.
Gracias al respaldo de cristianos evangélicos, que rechazaron las opiniones de Rousseff sobre el aborto y otros temas, Silva obtuvo el tercer lugar en las elecciones presidenciales de 2010 como candidata del Partido Verde, con casi un 20% de los votos (20 millones de sufragios).
Poco después rompió con esa agrupación y trató de fundar un nuevo partido para presentarse a la presidencia este año, pero no llegó a registrar las firmas suficientes para su Red Sustentabilidad y debió sumarse a la candidatura de Campos para no quedar fuera de la contienda. Dado que nunca tuvo demasiado en común con él, un gobernador de Pernambuco cercano al empresariado y miembro de una élite tradicional, no sorprendió que pronto comenzara a hablarse de una crisis entre ambos.
La situación que se abrió tras la muerte de Campos es seguida de cerca por los empresarios y los mercados financieros, decepcionados por el lento crecimiento y elevada inflación bajo el mandato de Rousseff y que están ansiosos de que un líder proempresa tome el control de la mayor economía de América Latina. Claramente, Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) es su preferido.
El problema para ellos es que se estima que, si el PSB la confirma como su candidata, Marina Silva podría sentirse libre para seguir una agenda significativamente a la izquierda de Campos, preservando los pilares de la estabilidad económica de Brasil en los últimos veinte años, pero colocando mayor énfasis en lo ecológico. Son conocidos en ese sentido sus choques con los exportadores de carne y granos, uno de los principales motores de la economía brasileña.
Esto explica que, ni bien se conoció la muerte de Campos, la Bolsa de San Pablo haya revertido el miércoles sus ganancias y cerrado con una caída del 1,53%. Ayer la tendencia se revertía pero sólo parcialmente, con una recuperación del 0,36%.
"Ella es impredecible, no hay duda de eso", comentó el analista político de la Pontificia Universidad Católica en Río de Janeiro Ricardo Ismael. "Se sabía qué era exactamente Campos. A Marina se la puede ver yendo en varias posibles direcciones", agregó.
Justamente Neves podría ser la principal víctima en el nuevo escenario: analistas arriesgan que Silva, que podría atraer a votantes jóvenes y a descontentos por la economía y la corrupción, podría duplicar el 10% que tenía Campos en las encuestas.
Mientras, en el PSB todo parece apuntar en dirección a la aliada extrapartidaria. Por un lado, Antonio Campos, el hermano del candidato fallecido, defendió ayer la postulación de ésta en una carta. "Tengo la convicción de que ésa sería la voluntad de Eduardo", dijo.
Para muchos, negarse a ello equivaldría a un rechazo a la propia memoria de Campos, quien selló personalmente la alianza entre ambos.
El PSB, además, no tiene alternativas competitivas propias, y la opción de desistir de presentar un candidato daría a los electores la falsa imagen de que la agrupación "se vendió al gobernante PT.
De todos modos, renuentes en muchos casos a su figura, los barones del PSB intentarán no dejarla con el comando absoluto de la situación, y estudian nominar al exdiputado y exministro de Gobierno en la gestión de Eduardo Campos en Pernambuco, Maurício Rands, como candidato a vicepresidente. Éste, un abogado de 53 años, era de extrema confianza de Campos, fue afiliado al PT y podría ser un contrapunto de Silva.
En tanto, el técnico del Instituto de Criminalística, Antonio Nogueira, dijo que ya fueron encontradas todas las partes de los cuerpos de las víctimas del siniestro, causado al parecer por el mal tiempo. En dos o tres días se completarían los estudios de ADN para confirmar las identidades de las víctimas.
| Agencias Reuters, Brasil247, EFE y AFP, y Ámbito Financiero |

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