29 de octubre 2009 - 00:00

Insignificancias de pelmazos aburridos

Se estrena tardíamente en el país un film apagado, distante, despacioso y mezquino del turco Nuri Bilge Ceylan, cuyo estilo es fascinante para unos y aburrido para la mayoría.
Se estrena tardíamente en el país un film apagado, distante, despacioso y mezquino del turco Nuri Bilge Ceylan, cuyo estilo es fascinante para unos y aburrido para la mayoría.
«Lejano» (Uzak, 2003, Turquía, habl. en turco). Guión y dir.: N.B. Ceylan. Int.: M. OzdeM.E. Toprak, Z.G. Erkaya, N. Kirilmis, F. Koc, F. Ceylan, E. Ceylan.

Nuri Bilge Ceylan es uno de esos autores que fascinan con su estilo apagado, distante, despacioso y mezquino, o, por esas mismas y exactas razones, fastidian y aburren hasta a las ovejas. En Cannes 2003, el jury encabezado por Patrice Chereau y Steven Soderbergh consagró esta película con el gran premio del jurado y el premio conjunto al mejor actor para sus dos intérpretes amateurs por encima de otras competidoras con más sangre en las venas y elencos notables, como «Mystic River», «Carandirú», «Il cuore altrove» o «Las invasiones bárbaras». Son formas de ver. También Fipresci, congregación de críticos y teóricos exquisitos, le dio el premio del año.

El argumento es mínimo. Un simple de espíritu, que ha quedado sin empleo por el cierre de la fábrica del pueblo, llega al departamento de su primo, que emigró hace años y es fotógrafo. Ahí se instala, «por unos días», dispuesto a pedir trabajo en un barco, así gana en dólares y conoce mundo. No consigue trabajo, no busca en otro lado, no se va del departamento ni ayuda a mantenerlo. Hay clavos semejantes. Pero el dueño de casa bien se merece la visita. Pelmazos los dos, parcos, solitarios, despreciándose y sospechándose uno del otro, se nota que son parientes. Ni para seducir mujeres tienen la mínima gracia, y así les va. Una se manda mudar, otra ni se entera. La historia incluye reclamos maternos, un modo cruel de cazar ratones, ocasionales vistas de Estambul en invierno, una breve salida hasta Anatolia para sacar fotos, y una situación enojosa a propósito de un reloj «perdido». No mucho más. Suficiente para exponer todo en planos largos, de diálogos escasos y emoción contenida bajo capas de nieve.

Dirección, producción, fotografía y montaje, Nuri Bilge Ceylan. Protagonista, su primo. Locación, su casa. El auto que aparece es el suyo. La vieja que se oye, la mujer que pasa, su madre y su hermana.

P.S.

Dejá tu comentario